Te guste o no, esto es lo que aprenderán tus hijos de ti

Los niños son como esponjas, absorben todo lo que está a su alrededor y, de esa forma, aprenden todo sobre el mundo. La habilidad que tienen para aprender es una habilidad que viene implantada de manera innata desde el nacimiento. El más mínimo detalle lo captan, y los padres son sus modelos te guste o no, así que piensa en qué es lo que aprenderán tus hijos de ti.

Y es que, además de esponjas con ganas de absorber todo el conocimiento que puedan, los niños también son espejos en el que los padres se ven reflejados. Los hijos reflejan todo lo que sucede a su alrededor y, además de la herencia genética que tengan con sus papás y sus mamás, los niños reflejan el lenguaje, los gestos y los intereses de muchos adultos de sus vidas. De este modo, puedes notar que tu hijo sostiene un lápiz de la misma manera que tú sostienes un bolígrafo, o que repiten frases que alguien de la familia dice a menudo. La manera de comportarse y los hábitos de un niño suelen adquirirse a una edad temprana y pueden convertirse en comportamientos y hábitos que les marquen fuertemente en la edad adulta. De igual forma y lo admitas o no, quieras o no quieras, como hijo o hija tú también reflejas a tus padres y tus hijos te reflejan a ti. Y tiene todo el sentido, pues en la vida de los niños los padres son la mayor influencia que tienen y, después, ellos ven, absorben y ponen en práctica sus mejores y peores hábitos y comportamientos.

 

Hay que aprender a aceptar nuestras imperfecciones

Debemos aprender a ser humildes, pues nada en la vida es perfecto, todo tiene imperfección, todo puede mejorarse y la imperfección es aceptable. Pero esto no es un capricho y no solamente es aceptable, sino que es absolutamente necesario. Por eso, cuando nuestros niños cometen errores, debemos tomarlos como oportunidades positivas de aprendizaje. Dicho de otra forma, no hay que molestarse ni impacientarse, ya que tener errores es un aspecto fundamental del crecimiento. Mostrarse inflexible y enseñar inflexibilidad a nuestros niños no estimula el pensamiento crítico, sino todo lo contrario, conduce a no tomar la iniciativa, por lo que la diversión que da el aprendizaje se pierde y da como resultado la privación de derechos de la educación.

 

los niños aprenden de sus padres

 

En la perfección no hay desafío ni espacio para mejorar, por lo que ni siquiera debería ser algo deseable. Una vez superado esto, todos podemos manejarnos mejor a través de la imperfección y asumir que somos buenos padres porque lo intentamos y luchamos cada día, a pesar de los fallos, y que los niños se superan y aprenden positivamente a pesar de sus caídas. Como padres, debemos hacer todo lo posible (aunque no siempre tengamos éxito) para ser la mejor versión de nosotros mismos. Todos los días debemos trabajar para impartirles los valores y comportamientos básicos, con la convicción de que sus vidas puedan ser exitosas.

Hay que llevar cada día a casa la idea del éxito y de la superación en la búsqueda de nuestros mejores deseos, para que ellos puedan elegir el camino hacia sus metas y hacia una vida plena y feliz. En ese camino, deberán aprender grandes cosas, como la importancia de construir relaciones reales y auténticas, de seguir sus pasiones, de vivir vidas saludables y, en definitiva, de hacer del mundo algo mejor de lo que encontraron con el paso del tiempo.

 

Hay que crear seguridad en los niños

Si bien no existe cabida para la violencia física en ningún hogar, esto no implica que los niños se encuentren protegidos de todas las discusiones y conflictos. Mientras los adultos mantengan el control de sus emociones, la ira y la frustración pueden presentar importantes oportunidades de aprendizaje. Una discusión entre padres suele asustar a un niño pequeño, pero ver a sus progenitores encontrar una solución a través del diálogo y el compromiso, puede enseñar lecciones muy relevantes sobre las interacciones humanas. Por eso cualquier discusión es una buena oportunidad para que los padres conversen con sus hijos y se tomen la oportunidad de decir algo como: “Tranquilos, hijos, esto es una situación de adultos y solo estamos discutiendo para resolver el problema. No tienen de qué preocuparse, pronto todo estará resuelto.”

A su vez, desde el momento en que nacen, los niños necesitan relaciones y experiencias que les demuestren que son una parte valiosa de la humanidad y que pueden generar satisfacción a las personas que les rodean. Las reacciones, la atención positiva y la forma en cómo responden los adultos a los más pequeños, son claves para ayudar a los niños a valorarse apropiadamente. La imagen que tiene un niño de sí mismo es algo que se construye con el tiempo, a través de mensajes amorosos y positivos de sus padres y de las personas de su alrededor. Tener una imagen saludable de uno mismo es muy importante, no solo en la forma en que el niño se relaciona con los demás, sino en su propia confianza mientras aprende sobre el mundo.

Los sentimientos de seguridad, autoconfianza y protección de los niños provienen también de sus interacciones con sus padres y con quienes se relacionan, por lo que tranquilizar cuando estén asustados o se sientan inseguros, sonreírles o hacerles sentir seguros y protegidos, dará a los niños la confianza que necesitan para continuar explorando su mundo.

 

Todo siempre con una atención positiva

Hay muchas formas de darle a un niño atención positiva, comenzando por ejemplo en sus actividades diarias, como cuando se le cambia el pañal o se le lleva a la escuela. Esto sirve para que el niño pueda crear una conexión positiva hacia sus seres queridos desde que nacen. Por ejemplo, hay atención positiva cuando abrazas o haces cosquillas, o mientras les secas después del baño. ¡No te pierdas esos mágicos momentos!

También hay una atención positiva cuando te sientas a su lado y le abrazas mientras veis la televisión juntos. Cuando te pones a jugar con él o cuando le llevas al parque… Todas esas acciones son sencillas y muy importantes, así que no te frenes con ideas como la edad para darle una atención positiva de calidad a tus peques todos los días. Pero existen otras vías, igual de sencillas, con las que también estarás brindando una atención positiva:

  • Cuando miras a tus hijos y les sonríes.
  • Cuando compartís juntos en familia juegos, cuentos o charlas.
  • Cuando escuchas y prestas atención a la hora de decirte algo.
  • Al mostrar interés por todo lo que hacen e, incluso, vas más allá involucrándote.
  • Cuando te tomas el tiempo necesario para estar con tus hijos y disfrutar del tiempo juntos.

 

que aprenden tus hijos de ti

 

Todas estas cosas, que cuestan tan poquito, te guste o no serán las que aprenderán tus hijos de ti, por lo que abandona la idea de la perfección, relájate, confía en ti mismo/a, y seguro que aprenderán cosas absolutamente maravillosas gracias a ti y al profundo amor que sientes por tus hijos.




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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