Pase lo que pase NUNCA dejes de hablar a los niños con AMOR

Las palabras son poderosas. Aprendemos a hablar desde pequeños y, a partir de ese momento, somos dueños de todo aquello que digamos y expresemos a los demás. Otros aspectos como nuestra educación o nuestros valores adquiridos darán buena cuenta de todo cuanto digamos o de cómo nos comuniquemos con los demás, por eso es tan importante que los adultos reflexionemos acerca de nuestra forma de hablar, de comunicarnos y de expresarnos con los más pequeños.

 

El enorme impacto de las palabras negativas

Al igual que las situaciones desagradables o perjudiciales pueden generar estrés y estados de nerviosismo en una persona, lo cierto es que el lenguaje en forma de palabras negativas también. Y esto es algo que ya afirman expertos científicos en química cerebral, como nos confirma el estudio publicado por la Universidad de Florida a cargo del llamado Brookhaven National Laboratory, cuyo estudio revela la capacidad que tienen dichas palabras negativas de influir en nuestras estructuras cerebrales. El estudio revela que cosas tan sencillas como la palabra “no” pueden liberar en nuestro cerebro la hormona cortisol, que es la causante de que los niveles de estrés aumenten. Es decir, que determinadas palabras pueden afectar a la química cerebral de nuestro cuerpo viéndose afectadas también en consecuencia otras zonas, como la relativa a nuestra capacidad del sueño, la que afecta al apetito o incluso a las emociones.

 

palabras negativas

 

Las palabras negativas, al igual que otras pertenecientes a otros campos semánticos, son rápidamente asumidas por nuestro cerebro. Al ser palabras negativas, nuestra mente rápidamente asociará el discurso con algo malo, peligroso, dañino…pues es lo que el lenguaje nos ha ido enseñando. De esta forma las palabras afectan a nuestros neurotransmisores, que pueden verse afectados de forma positiva (fortaleciendo nuestras capacidades cognitivas y nuestros lóbulos frontales) o de forma negativa (lo que puede afectar a nuestras hormonas y a nuestra amígdala, responsable del surgimiento del miedo).

 

 

La importancia del lenguaje para los niños

Si este estudio (que se realizó con grupos de personas adultas de unos 35 a unos 55 años) demuestra que las palabras nos afectan, queda claro que nuestra forma de hablar es todavía mucho más importante cuando tiene lugar en presencia de niños o se dirige a ellos. Es decir, que deberíamos tener mucho cuidado con el lenguaje que mantenemos con nuestros hijos, pues los niños no solamente son esponjas que absorben todo cuanto ven en especial de sus padres, sino que también esperan de nosotros como padres y adultos todo lo mejor, y no que nuestras palabras les generen nerviosismo o posibles estados de angustia o miedo.

Dicho de otra forma, este estudio de la Universidad de Florida, junto a muchos otros que se han abordado al respecto, nos indica la importancia que un lenguaje positivo puede tener para nuestras vidas, con especial influencia en los más pequeños. Las palabras positivas, como amor, cariño, paz, corazón…influyen en nuestro estado emocional aportando a nuestro cuerpo relajación, bienestar y felicidad.

Y es que las palabras negativas no solo pueden formar parte de un entorno o de un ambiente, sino que muchas veces pueden lanzarse a modo de etiquetas que terminan coartando la confianza y la determinación en los niños. Por ejemplo, si unos padres tienden a decir a sus hijos que no van a aprobar, o que todo lo hacen mal, que son torpes, etc., el niño/a asumirá dichos calificativos como propios y terminará generando un estado de ansiedad y de falta de confianza que le provocará muchas trabas y barreras imaginarias en su camino. Una negatividad, en definitiva, que asumirá como inherente a su voz interior y a su propio yo y que reflejará también en su propio lenguaje y en su forma de comunicarse con los otros.

Es cierto que a veces en el entorno familiar, sobre todo en casos de desobediencia o mal comportamiento, puede resultar difícil mantener permanentemente el tono positivo y no caer en un lenguaje mucho más hostil, pero si procuramos que el ambiente educativo en casa sea siempre positivo, lleno de palabras y de muestras de cariño, y establecer un sistema de disciplina basado en el respeto y en una comunicación asertiva, será mucho más difícil con el tiempo que dichas situaciones se den, lo que beneficiará el mantener el tono de lenguaje positivo de forma mucho más frecuente.

 

lenguaje positivo

 

Siempre que reine el amor en una familia y en una casa, aunque un niño se enfade o se porte mal con sus correspondientes consecuencias, dicho niño/a sabrá que es un niño querido para el que sus padres y familiares siempre tienen y tendrán buenas palabras en la vida…Un auténtico alivio para nuestra mente y también para nuestro corazón.

 

 




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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