Manifestar el cariño de forma natural

el cariño de los niñosEn general, se trata de permanecer receptivos a sus demostraciones, agradecerlas y traducirlas. Podemos utilizar también las preguntas: “¡Menudo dibujo! Significa que me quieres mucho, ¿verdad?”. Esta muestra de interés por nuestra parte le ayudará a ir sustituyendo algunos actos físicos por detalles, palabras y expresiones simbólicas. Ante las palabras amables siempre es útil y didáctico un sencillo: “Gracias por decírmelo”. Con esta fórmula estaremos reforzando su afecto secreto hacia nosotros, pero también su expresividad.

Si permanecemos atentos a su verdadero afecto, podremos invitarle a manifestar su cariño de la manera más natural posible. Si notamos que le agrada su prima o que se encuentra a gusto cuando llega nuestro socio, podemos poner nombre a esa excitación con palabras fáciles y que pueda comprender. Si decimos: “Qué agradable es Paco”, ésa es una expresión de nuestro afecto hacia él. Si añadimos un: “¿A ti te gusta?”, le ayudaremos a diferenciarse poco a poco de nuestro parecer y a expresarse libremente.

La clave está en animar sin presionar. Si los obligamos a besar a todo el mundo y apostillamos que son tímidos cuando no quieren hacerlo, los retraemos aún más.

Por último, los adultos somos capaces de besar, celebrar el encuentro y enviar felicitaciones a una persona, para criticarla, acto seguido, sin tener en cuenta lo desconcertante que esta actitud puede resultar para un niño. Liberémonos por fin de nuestros propios gestos de compromiso o tengamos cuidado con estos detalles.




CÓMO CONSEGUIR EL CARIÑO 

Los niños siempre se fijan en sus padres para encontrar modos de comportamiento. Harán lo que vean y ofrecerán lo que reciban. Toman contacto con el amor creciendo en un círculo familiar sin tapujos ni coacciones. Sólo participando del amor que existe en su familia se convertirán en adultos cariñosos.

Para ayudar a tu hijo a que no reprima sus muestras de cariño:

  • Proporciónale una constante corriente de amor y aceptación.
  • Debe saber que le quieres sin reservas y de una forma incondicional.
  • Cuando tengas que regañarle, empieza por decirle lo mucho que lo quieres y entonces corrige su comportamiento.
  • Procura dejarle claro que lo que desapruebas es su conducta, pero no a él.
  • Que no parezca exagerado recordarle que le quieres casi a diario, aunque creas que no necesita escucharlo. Un “te quiero mucho” a tiempo aumenta en el niño su seguridad y confianza. Comprobarás que, cuanto más lo expresas, más dispuestos están a quererse a ellos mismos.

Puedes darle cariño mediante:

  • Contacto físico: abrazos, caricias, besos. Aumenta su autoestima y su nivel de autoaceptación.
  • Contacto ocular: la mirada de unos padres hace estragos en sus niveles emocionales. Produce elevados niveles de confianza y seguridad.
  • Contacto personalizado: en el continuo estar con ellos en sus horas de juego, de ocio, de tareas, etc. Mientras crecen, necesitan estar con sus padres en sus actividades más cotidianas, con lo que aumenta su satisfacción y su capacidad de aceptar las situaciones frustrantes, lo que favorece considerablemente su desarrollo personal.






Autor: Bosque de Fantasías

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