Pautas para que los niños aprendan a socializar

Hacer nuevos amigos no siempre resulta fácil. Para algunos niños, comenzar una actividad extraescolar, cambiar de colegio, asistir a un campamento o incorporarse a un nuevo grupo puede convertirse en una situación llena de nervios e incertidumbre.

Es frecuente que, cuando se acerca el primer día aparezcan frases como “No quiero ir”, “No voy a conocer a nadie” o “¿Y si nadie quiere jugar conmigo?”. Incluso hay niños que cambian de opinión cuando descubren que su mejor amigo no podrá acompañarlos.

Aunque estas reacciones pueden preocupar a los padres, forman parte del desarrollo social y emocional. Aprender a relacionarse con personas nuevas es una habilidad que se adquiere poco a poco y que, con el acompañamiento adecuado, ayudará a los niños a ganar confianza para afrontar otros muchos retos a lo largo de su vida.

 

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Validar sus emociones y descubrir qué le preocupa

Cuando un niño expresa miedo o inseguridad ante una situación nueva, lo primero que necesita es sentirse escuchado. A menudo, con la intención de tranquilizarlo, los adultos responden con frases como “No pasa nada” o “Seguro que haces amigos enseguida”. Sin embargo, aunque estas palabras buscan animar, pueden hacer que el pequeño sienta que sus emociones no son importantes.

Es mucho más útil reconocer cómo se siente y demostrarle que sus preocupaciones son normales. Comentarios como “Entiendo que estés triste porque tu amigo no pueda ir contigo” o “Es lógico que estés un poco nervioso si todo va a ser nuevo” le ayudarán a sentirse comprendido.

Después, conviene averiguar qué es exactamente lo que le preocupa. Algunos niños tienen miedo de quedarse solos, otros piensan que no sabrán iniciar una conversación y otros simplemente sienten inseguridad ante cualquier cambio en su rutina. Hablar con calma sobre esos temores permitirá encontrar soluciones concretas y evitar que la imaginación convierta pequeñas preocupaciones en grandes problemas.

Reforzar su confianza para hacer nuevos amigos

Una de las mejores formas de ayudar a un niño a socializar consiste en recordarle todas las cualidades que posee. Los padres conocen mejor que nadie a sus hijos y pueden destacar aspectos positivos de su personalidad, como su amabilidad, su sentido del humor, su creatividad o lo bien que juega con otros niños cuando se siente cómodo.

También resulta muy beneficioso recordar experiencias anteriores. Quizá al comenzar un deporte tampoco conocía a nadie y terminó encontrando un gran amigo. Tal vez en unas vacaciones hizo amistad con otros niños en pocos días. Recuperar estos recuerdos ayuda a que el pequeño comprenda que ya ha superado situaciones parecidas antes.

Igualmente importante es hacerle ver que no es el único que siente nervios. Es muy probable que muchos de los niños que acudirán por primera vez al campamento o a la actividad estén experimentando exactamente las mismas emociones. Comprender que el miedo forma parte de cualquier experiencia nueva reduce la ansiedad y les anima a dar ese primer paso.

Preparar juntos la nueva experiencia

La incertidumbre disminuye cuando los niños saben qué pueden esperar. Hablar sobre cómo será el primer día, explicarles las actividades que realizarán o mostrarles fotografías del lugar puede ayudarles a sentirse más seguros.

También es buena idea implicarlos en pequeños preparativos, como elegir la ropa que quieren ponerse, organizar su mochila o preparar un almuerzo que les guste especialmente. Aunque parezcan detalles sin importancia, estas decisiones aumentan su sensación de control y les permiten afrontar el cambio con mayor tranquilidad. Siempre que sea posible, también puede resultar útil conocer previamente a alguna de las familias que participarán en la actividad. Encontrarse con una cara conocida el primer día suele hacer que los niños tímidos se sientan mucho más cómodos.

Después de comenzar la actividad, conviene tener paciencia. Algunos niños hacen amigos desde el primer momento, mientras que otros necesitan varios días o incluso semanas para integrarse en el grupo. Cada niño tiene su propio ritmo y no conviene compararlo con los demás. Lo importante es transmitirle confianza y recordarle que las amistades se construyen poco a poco, compartiendo juegos, conversaciones y experiencias.

 

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¿Cuándo conviene intervenir?

Es normal que durante los primeros días aparezcan dudas o pequeños momentos de desánimo. Sin embargo, si después de un tiempo el niño continúa sintiéndose aislado, rechaza participar en las actividades o muestra un malestar constante, puede ser recomendable hablar con los responsables del grupo. Los profesores, monitores o educadores suelen conocer bien la dinámica entre los niños y pueden favorecer situaciones que faciliten nuevas amistades, proponiendo actividades cooperativas o formando pequeños grupos de juego.

En cualquier caso, conviene recordar que aprender a socializar es un proceso que requiere tiempo. Igual que los niños aprenden a leer, a montar en bicicleta o a resolver problemas matemáticos, también desarrollan poco a poco las habilidades necesarias para relacionarse con los demás.

Con paciencia, apoyo y oportunidades para convivir con otros niños, la mayoría termina descubriendo que aquello que al principio parecía dar tanto miedo acaba convirtiéndose en una experiencia enriquecedora. Cada nueva amistad, cada conversación y cada pequeño paso les ayuda a ganar seguridad en sí mismos y a afrontar con mayor confianza los desafíos que encontrarán a lo largo de su vida.

Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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