Niños irrespetuosos: claves para atajarlo y poner límites

Los niños irrespetuosos son, a menudo, “producto” del modelo de educación que estén aplicando los padres en el hogar. Esto se debe muchas veces al hecho de que se pretenda aplicar correctivos elegidos según la consideración particular de cada padre, lo que muchas veces depende del humor que tenga en un determinado momento o del tiempo del que disponga, generándose con ello conflictos importantes.

Cuando los padres tienen diferencias de criterios, se puede ocasionar en el niño un problema a la hora de identificar lo que está bien y lo que está mal. Es por esto por lo que, la principal clave en la crianza de un hijo, debe basarse en la coherencia de las acciones y de las decisiones a la hora de corregir y guiar a un niño/a.

 

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Claves para detener la falta de respeto en los niños

 

  • Corregir de inmediato

Es importante sacarse del pensamiento que la idea de que son pequeños o que no entienden todavía. Ellos están en una fase de aprendizaje donde apenas comienzan a conocer tus reacciones ante sus exigencias, y eso es verdad que se debe a la inexperiencia, pero deben tener una guía desde el principio. De manera que, la coherencia de tus acciones será determinante en su formación. Las malas acciones se deben corregir de inmediato, y entre ellas pueden encontrarse: la falta de respeto, escupir a alguien, dar golpes a cosas o a personas, sacar la lengua, dar patadas, cualquier acción violenta provocada a un tercero, o cualquier reacción que perjudique la sana convivencia y el respeto entre los demás.

 

  • Enseña palabras de cortesía

Enseña a hablar bien y haz que sea un vocabulario rico y beneficioso para todos. La ausencia de palabras de cortesía en el vocabulario de algunos niños, niñas y adolescentes tan importantes como: buenos días, hasta luego, con permiso, por favor, perdón o gracias, es producto de la falta de educación en el hogar. Generalmente, hay que estar repitiéndolas durante mucho tiempo para que los niños terminen poniéndolas en práctica, hasta que las internalicen. Ahora bien, recuerda que muchas veces las faltas de respeto se producen cuando la llamada de atención por parte de los padres no es de inmediato, pues esto propicia que se dé la oportunidad al niño/a de que olvide la escena y lo que ha ocurrido sin ningún tipo de consecuencias.

 

  • Evita sobreproteger

La sobreprotección también es considerada como una forma de maleducar a los niños hoy en día. Algunos padres consideran que está bien sobreprotegerlos, y la mayoría coincide en que es para aliviar el sufrimiento de los niños. Sin embargo, esta acción podría compararse con la metáfora de “cortarles las alas a los pequeños”, evitando que aprendan a defenderse ante cualquier situación adversa que se les presente y les perjudique. La sobreprotección fortalece la inseguridad y dificulta la toma de decisiones… ¡no lo olvides!

 

  • Pon límites claros y concisos

Desde que nacemos hasta que morimos estamos en un constante aprendizaje que no se detiene. En las edades tempranas esas ganas de explorarlo todo impiden en un primer momento que el niño sepa establecer sus propios límites y por eso los padres deben ayudar. Con bastante frecuencia se ve que cuando los niños no tienen claros los límites, su comportamiento siempre condicionará a sus padres. Por ejemplo, “si no me lo compras lloro”, es un tipo de condicionamiento causado por el efecto que produce el llanto, pero también por la incapacidad del padre de poner límites al problema.

 

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  • Sustituye el castigo por penitencias

Los castigos pueden ser contraproducentes con los niños, y es que, cuando se castiga a un niño, generalmente no se le permite hacer cualquier actividad durante espacios de tiempo prolongados, sin saber poner fin al castigo adecuadamente o privándole de cosas que no deberían asociarse a los premios, como el ver a abuelos y demás familiares que es algo vital. Por el contrario, la idea de aplicar “penitencias” se centra en la idea de las actividades o aficiones que pueda tener un niño, sin ir más allá, como pueda ser ver la tele, jugar a la consola…

Dichas penitencias, para aplicarse bien, no deben hacer referencia a cosas vitales y esenciales para la vida como la de compartir el tiempo con unos abuelos, sino a cosas más materiales y mundanas pero “vitales” según el concepto de los más pequeños. Recuerda también establecer desde el principio un inicio y un fin, por ejemplo, que solo pueda jugar a la consola (en el caso de que lo haga) media hora o que no pueda hacerlo en un tiempo (dependiendo un poco también de la gravedad de la falta de respeto cometida).

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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