Cuando tu hijo dice que no te quiere

Cuando los niños son aún bebés, muy a menudo nos preguntamos si pueden vernos o no, si piensan en cosas o si nos dirían lo que piensan si pudieran hablar. Son dudas lógicas que se presentan ante las ganas de poder comunicarnos con nuestros hijos, sin embargo, cuando por fin los niños pueden comunicarse con nosotros en mayor o menor medida, no siempre nos dicen esas palabras con las que soñábamos cuando eran bebés.

En torno a los dos años de edad los niños ya suelen haber adquirido el suficiente lenguaje como para poder comunicarse, aunque no se pronuncien aún bien las palabras, y es común que pasen por una etapa en la que parecen odiarlo todo, incluidos sus padres.

Es fundamental que tengamos claro que esta etapa es habitual en esa fase tan temprana de la infancia, y que en la mayoría de los casos se debe a esa incapacidad que tienen los niños aún de poder hacerse entender y de expresar sus emociones y sentimientos. Es muy importante que si llega ese momento en el que tu hijo o hija te dice que no te quiere o que te odia, mantengas la calma y pienses que en absoluto es verdad.

El cansancio tras largas horas de trabajo, o el estado de nerviosismo que se puede alcanzar cuando un niño no para y parece entrar en una dinámica de “autodestrucción”, puede hacer que lleguemos a creernos esas palabras, pero debes saber que tan solo es una etapa más en su camino hacia el aprendizaje.

 

Cosas que puedes hacer si tu hijo/a dice que no te quiere 

  • No le des importancia al tema. Es cierto que escuchar eso por parte de tu hijo puede ser bastante doloroso, pero si tenemos claro que no es cierto y que tan solo responde a una fase de rebeldía, no habrá motivo por el que preocuparse. Recuerda que esas palabras suelen responder a enfados momentáneos o a la frustración por no conseguir lo que se quiere.
  • No seguir el juego. Da igual que el niño lo diga mil veces, lo fundamental en estos casos es no darle importancia y no seguir el juego del pequeño. Los niños con estas actitudes buscan llamar la atención, por lo que lo mejor siempre será ignorar este tipo de comportamientos.
  • Ante todo mucha calma. Si conseguimos ignorar dicho comportamiento y mantener la calma y la paciencia, los niños se terminarán dando cuenta de que no conseguirán nada con palabras feas y malas actitudes. Cuando se tranquilice, habla con tu hijo para saber por qué actúa de esa forma.
  • Reconocer las emociones. En realidad, expresar un sentimiento de enfado y frustración es bueno, puesto que así pueden aprender a reconocer sus emociones y a no guardarlas dentro. Eso sí, como padres, debemos enseñar a nuestros hijos a expresarlas de una forma más beneficiosa sin tener que llegar al estado de estallar y decir cosas que en realidad no se sienten.
  • Di a tu hijo como te sientes. Del mismo modo que un niño necesita poder reconocer y expresar sus emociones, también debe saber cuáles son las de sus padres ante una determinada situación. De forma tranquila di a tu hijo que te hace sentir mal con ese comportamiento y que puede tener consecuencias negativas. Verás como con el paso del tiempo aprende a expresarse mejor y a no canalizar un mal estado de ánimo con el ataque y la mala conducta.



Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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