Claves para educar a los niños contra la violencia

El crecimiento de las situaciones de acoso y de abuso escolar en nuestros días es una muy mala noticia. Es probable que no haya más casos en realidad, pero las nuevas tecnologías hacen que sean mucho más llamativos, que se expandan, que se publiquen…y que lleguen hasta los noticiarios haciéndonos partícipes de un mundo que no parece cambiar en cuestiones de empatía y de educación.

La mayoría de las situaciones de bullying tienen lugar en los centros escolares, pero que nuestro mundo se haya vuelto tan dependiente de la tecnología también hace que este dato se esté viendo modificado, siendo ahora las redes sociales uno de los escenarios favoritos y más utilizados por los niños que acosan. En consecuencia, deberíamos reflexionar y ser conscientes de que todos somos responsables en cierta medida de que estas cosas sucedan. Las redes sociales están poniendo en evidencia nuestros peores temores, esos que indican que un centro escolar no es responsable directo de que un niño sufra bullying, puesto que la educación es algo que tendría que llevarse a cabo en casa.

Si a un niño se le ha educado desde su nacimiento bajo pilares tan gruesos como son la generosidad, la comprensión, la tolerancia y la paz, será muy difícil que dicho niño o niña termine sintiéndose atraído por situaciones de violencia o encontrando divertidas escenas de intimidación y/o humillación ejercidas sobre otras personas. Esto no quiere decir que los padres sean responsables al cien por cien del comportamiento de sus hijos, pero debemos ser muy cuidadosos con los valores que se inculquen en el seno familiar, pues de ellos dependerá el devenir de los niños y muchas de sus experiencias en la vida.

 

La importancia de educar en la empatía y en el poder de la autoestima

A veces las cosas que decimos a los niños pueden parecer poco importantes, sin embargo, ellos crecen observando cuanto hacemos y escuchan con detenimiento los consejos de sus padres y sus opiniones asumiendo que son las correctas. Porque, ¿qué otra cosa puede hacer un niño que confiar en sus padres? No debemos olvidarnos de que los niños son seres indefensos y moldeables que dependen por entero de sus progenitores para cualquier pasito que den en la vida…y en consecuencia, como adultos les debemos el mayor de los respetos y un esmerado esfuerzo por otorgarles la mejor educación y el mejor ejemplo posible. Es evidente que no es una tarea fácil, y que también intervienen factores externos como pueda ser la escuela o las relaciones que mantengan con otros niños, pero dichas influencias nunca serán tan importantes como la de la familia, pues es la base de lo que todos somos como personas para bien y para mal.

Por eso debemos vigilar mucho la forma en la que hablamos, cuidarnos de comportamientos violentos o irrespetuosos, procurar un ambiente siempre sano, tolerante y sosegado. Por ejemplo, si nuestro hijo sufre el empujón de otro niño y cuando acuda a nuestros brazos le decimos que era un “niño malo” o que debe devolverle el empujón, estaremos educando a nuestro hijo en la violencia y dándole un pésimo ejemplo de civismo. Evidentemente nadie quiere que sus hijos sufran ataques indiscriminados o empujones violentos, pero ¿y si es nuestro niño/a el que un día tiene ese comportamiento? ¿Nos parecerá igual de bien que los padres sugieran pegar a nuestro hijo en consecuencia? Seguro que no. Y esta es precisamente la clave de la empatía, el ser conscientes de que todos podemos equivocarnos y no transmitir valores y comportamientos que no deseemos para nosotros mismos.

contra la violencia

Del mismo modo palabras y frases como “tienes que ser el mejor”, “eres un perdedor”, “llorar es de blandos”, “chivato” o “defiéndete”, entre otras, deberían ser de inmediato eliminadas del vocabulario de cualquier padre o madre. Y es que el lenguaje es vital para los más pequeños, pues van adquiriendo poco a poco el vocabulario que lo conforma y lo van asociando a determinadas situaciones y al mundo que les rodea en general. Por tanto, si un niño crece con el convencimiento de que la palabra “chivato” sugiere algo malo, jamás se atreverá a compartir con sus padres que ha sido acosado, pues creerá que hacerlo es algo negativo.

Vigilar y no tomarse a broma los tan recomendados filtros de control parental en cuestión de tecnología es otra responsabilidad fundamental, pues evitar que los niños y los jóvenes accedan a determinados espacios e informaciones que no son adecuadas para su edad, evitará también el mal uso que termina haciéndose por parte de personas que aún no han concluido su proceso de crecimiento y de madurez como para discernir, de forma adecuada, lo que es una broma de lo que no, o lo que está bien y lo que no tanto.

En definitiva, los padres deben hacerse responsables de la educación de sus hijos al cien por cien y derivar a los profesores otras cuestiones, como la responsabilidad de su seguridad y/o de su aprendizaje. Porque crecer bien y hacerlo en un mundo sin conflictos, es una ardua tarea que nos implica a todos.




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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