El arte de contar cuentos

No es difícil escoger un cuento entre la colección de narraciones interesantes existentes, lo difícil es encontrar aquellos que provoquen el interés del niño, y para despertar dicho interés hay que saber cómo contar un cuento.

El mejor medio de saber si un cuento puede gustar a un niño es, en primer lugar, leer el cuento y asimilarle y, en segundo lugar, contarle sin limitarse a leerlo. Los niños, generalmente, lo único que tienen en mente es realizar actividades de índole física antes que otras que requieran capacidad de concentración, y es por eso que prefieren escuchar un cuento que ya conocen porque, de esta manera, la concentración será menor.

A los niños les gustan los cuentos que les resultan familiares y más cuanto menos tengan que preocuparse por asimilarlos, para así poder llevar a cabo juegos individuales basados en los cuentos que conocen.

A la hora de elegir un cuento hay que tener en cuenta la edad de los niños a quienes va dirigido y sus intereses. Ya que, si en un determinado momento quieren algo y no se les da, dejará de tener interés para ellos y pasarán a tener otros intereses nuevos dejando de prestar atención al cuento. El gusto y la capacidad de los niños no son uniformes, por lo que los padres tendrán que adaptar los cuentos a las circunstancias particulares de cada niño.

Antes de contar un cuento es importante seleccionar bien dicho cuento y también es muy importante utilizar un lenguaje sencillo, pero a la vez imaginativo y creativo.




Cualidades necesarias del narrador de un cuento

Tiene que conocer el cuento en sus mínimos detalles, dominar su forma literaria, buscar lo que sucedió…, tiene que adaptar su tono de voz. Se puede educar la voz mediante ejercicios realizados en momentos de tranquilidad, como puede ser leer en voz alta el cuento cuando estemos solos en una habitación. Esto sirve para corregir fallos, adquirir seguridad, confianza y ganar espontaneidad.

Es necesario también que la persona que cuenta el cuento se tome en serio el relato, por aburrido que le parezca. Si el narrador cree que lo que dice es ridículo o indiferente el niño se dará cuenta y pensará que no vale la pena escucharlo.

Cuando contamos un cuento a los niños tenemos que intentar identificarnos con el carácter o la situación del momento poniéndonos en la piel de los personajes. El valor dramático de un narrador depende, ante todo, de la claridad y la fuerza con la que se representan los acontecimientos y tipos humanos que se describen. Se debe ver lo que se cuenta, incluso más de lo que se cuenta.

Durante el trascurso del cuento tenemos que hacer persistir la broma. Hacer cambios en la expresión, en la voz y en el rosto para que el niño se pueda reír. A los niños les gusta ver venir la diversión, aman la anticipación de la alegría.

El entusiasmo e interés que siente el narrador por un relato influye en su calidad dramática y es necesario para lograr interesar al niño. Algo muy importante a la hora de contar cuentos es que el narrador debe presentar una profunda sinceridad. Estas palabras no quieren decir que haya ausencia de ficción, sino que significan que el narrador debe mostrar un verdadero interés por lo que va a relatar y admitir lealmente a las hadas, a los héroes, a los animales o a los niños que representan un papel en el cuento.




Autor: Almudena Orellana

Almudena Orellana es cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías y escritora creativa y redactora jefe del mismo. Leer más

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