Rutinas de sueño en niños de preescolar para que duerman solos

A veces llevar a los niños más pequeños a la cama no es una tarea fácil y repercute tanto en los padres como en el propio descanso de los niños que, duerman mejor o no, tendrán que enfrentarse a la mañana siguiente a una nueva jornada de cole. Pero, ¿qué se puede hacer en estas situaciones?

Lo principal es estar tranquilos y ser conscientes de que tus hijos no son los únicos que terminan acostándose tarde, durmiendo en tu cama, o quedándose derrotados en el sofá. Y, aunque esto no parezca un consuelo ni solucione la situación personal y propia, lo cierto es que ayuda a los padres a relativizar un poco los problemas, sintiéndose parte del resto, de un todo.

Conseguir que los niños en edades comprendidas entre los 3 y los 5 años aproximadamente, duerman solos y a sus horas, requiere de una serie de rutinas que deberían trabajarse desde casi el nacimiento. Aun así el problema tiene solución, aunque requerirá de mayor disciplina y persistencia que si se hubiera trabajado concienzudamente en ello desde los primeros meses de vida.

 

¿Cómo lograr que los niños se queden en su cama? 

  • Ofrece a tus hijos seguridad

Es completamente normal que los niños pequeños tengan miedos y preocupaciones. Tú, como padre o madre, sabes que están seguros en sus camas y que descansarán bien o incluso mejor que fuera de ellas, pero ellos no necesariamente lo saben o lo creen. No olvidemos que son seres pequeñitos y que cualquier cosa puede asustarles o hacerles sentir inseguros. Si sus padres no están ahí cuando eso pase, se sentirán asustados y tendrán miedo de la oscuridad.

Este tipo de sentir hace que los niños vayan cogiendo miedos y determinados problemas emocionales, que podrían hacerse más grandes conforme pase el tiempo si no se atajan. Después, cuando llega el momento de cerrar de nuevo los ojos para dormir, esos miedos y esos sentimientos afloran, creando ansiedad e impidiendo un correcto descanso o, incluso, favoreciendo el desfile de los peques hacia la cama de sus padres.

  • Sigue rutinas placenteras

El mismo orden de las cosas cada día, hace crecer la sensación de seguridad en los más pequeños, así que haz lo posible por establecer una serie de actividades placenteras previas al sueño y mantenerlas en el tiempo. Por ejemplo, un baño calentito antes de cenar, un breve tiempo de masaje o cosquillas calmadas tras la cena todos juntos en familia, o la lectura en voz alta de cuentos con los niños ya metidos en la cama, pueden ser buenas estrategias que sirvan para que los peques vayan normalizando el hecho de irse a dormir día tras día.

  • Nunca te burles de sus miedos

Si tus hijos te dicen algún día que sienten miedo y que esa es la razón por la cual aparecen en tu cama o no pueden dormir bien, escúchalos y compréndelos. Los niños no necesitan que los adultos minimicen sus problemas o se los tomen a guasa, de manera que no recurras a frases como el “no pasada nada” o “eso es una tontería”, ya que con ello crearás más angustia de la que ya exista a su alrededor.  Recuerda que los miedos no suelen ser racionales, por lo que intentar explicar que se equivocan o que no hay nada que temer, no servirá para conseguir necesariamente el objetivo buscado. Ayuda mejor a buscar soluciones y a que encuentren la seguridad perdida.

  • Establece mecanismos de relajación

Así como algunos adultos tienen más dificultades para dormir por la noche que otros, existen niños y niñas que también las tienen y hay que asumirlo. Si es el caso de tu hijo o hija, haz que aprenda a relajarse antes de irse a dormir, ya que intentar acostarse con el cuerpo o la mente inquieta es una barrera que, a todas luces, impedirá que puedan dormir bien.

Para algunos niños la música ayuda o determinados sonidos ambientales. También pueden ser una buena ayuda los audiocuentos, ya que además de ofrecerles mundos de fantasía muy agradables, el sonido del relato les hará conciliar el sueño con mayor facilidad.

Educar a los peques en el ejercicio físico y en métodos de relajación como el yoga, puede ser un completo acierto también, así como una ayuda inestimable para conciliar el sueño y para adquirir unos hábitos más saludables, capaces de reducir el estrés y la angustia en cuerpo y mente gracias a la inhalación y la exhalación.

  • Camas cómodas y con sistemas de seguridad

Asegúrate de que la cama de tus hijos es lo suficientemente cómoda o que no duermen con almohadas demasiado altas, etc. Las barreras de protección también son fundamentales para conciliar el sueño, ya que los niños dormirán mucho más relajados si no se ven con posibilidades de caerse al suelo o de sufrir algún percance, sintiéndose más seguros y protegidos.

Las camas demasiado altas también pueden crear inquietud y desasosiego en los niños, sobre todo porque si finalmente algo les asusta, no se verán tan libres de buscar el consuelo y el apoyo de sus padres.

Incorpora por último luces de emergencia y deja las puertas abiertas. Así se sentirán más protegidos y vigilados por ti, y tendrán más posibilidades de quedarse dormidos en paz.

  • Cero grito y enfados

Que los niños se pasen toda la noche en vela, yendo a visitarte o haciendo como si no fuera la hora de dormir, puede ser muy frustrante y hacer que los padres pierdan los nervios con ello y ante lo que ven que se avecina: una nueva jornada de trabajo y de colegio sin haber podido descansar convenientemente. Pero nadie dijo que fuera fácil y procurar comprender el malestar de los peques será fundamental para no perder los nervios, y para no convertir la noche en una sesión de gritos con más nervios y ansiedad todavía, antónimos por completo del descanso.

  • No dejes que se levanten

Por último, y si quieres que tus peques comiencen a dormir solos ya sin más sobresaltos, es muy importante que no permitas que se levanten. Esto quiere decir que, cuando lo hagan, les acompañes de nuevo a su cama y les transmitas toda la tranquilidad del mundo, sin reproches ni enfados. Busca frases como, “estaré aquí contigo… estás a salvo en tu camita”. Hazle saber que vigilarás su sueño toda la noche y que estarás a su lado cuando te necesite.

Con muchas dosis de cariño y de seguridad, los niños irán creciendo y abandonando algunos de sus temores de infancia, sabedores de que sus padres no iban permitir que les pudiera pasar nada malo.




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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