Cuando los abuelos nos dejan una huella imborrable en el corazón

Todos tenemos algunas personas que resultan ser más fundamentales en nuestra vida que otras, y dichas personas especiales son vitales para nuestro desarrollo personal. Es el caso de los abuelos, que nos ofrecen desde que nacemos un lugar único en su corazón y en su hogar, y nos van creando los instantes y los recuerdos más especiales de nuestras vidas. Nos acompañan desde que nacemos con sus miradas llenas de amor y de comprensión, permitiéndonos ser nosotros mismos incluso más que nuestros padres muchas veces, pues ellos ya se mantienen relajados en cuanto a la educación y en una especie de segundo plano, aunque no por ello menos vital y necesario.

Los abuelos simbolizan la copa del árbol, de ese árbol generacional que va dando nuevos frutos y cuya copa empieza a tornarse blanca, con pelos cada vez más canos meciéndose al son de la experiencia y del paso del tiempo. Ese árbol experimentado que son los abuelos, nos sirve de guía y de ejemplo para el crecimiento de nuestras propias raíces, y nos llenan de historias increíbles y momentos llenos de diversión y ternura.

 

abuelos huella alma

 

Es como si la historia de una familia fuese una arboleda, y desde el puesto que ocupa nuestro árbol aún joven y pequeño, pudiésemos otear la magnificencia de los árboles más altos y robustos, los de nuestros abuelos, dejando una huella imborrable de belleza en nuestra retina y en nuestro corazón.

 

Los abuelos nos regalan lo más importante: enseñanzas

Todos crecemos con huellas emocionales imborrables en nuestro corazón, y en esas huellas son muy importantes los referentes familiares y afectivos que tengamos. Y los abuelos saben mucho de eso, pues nadie como ellos para dejar grandes secretos compartidos, detalles, cariños, amor absoluto, dedicación…y un apoyo incondicional pase lo que pase y tropecemos las veces que tropecemos, pues nadie sabe de eso tanto como ellos. Los abuelos, además, transmiten muchas enseñanzas a los niños, algunas tan importantes como: cantar y jugar, enseñar canciones de siempre, transmitir cuentos, leyendas y tradiciones, pasear por la naturaleza y enseñar lugares mágicos y secretos, cuidar plantas y animales, cocinar…y un larguísimo etcétera que propicia la experiencia.

Pero, por otro lado, tanto la posición familiar como la experiencia acumulada de los abuelos garantiza también un estilo de crianza sumamente positivo, y que sean personas que ya tienen muy trabajada la paciencia y muy controlado el estrés por la pérdida de preocupaciones y responsabilidades diarias, permite precisamente que puedan ser tan afectuosos y comprensivos con los más pequeños, mostrando mucha empatía y mucho amor en todo momento. Y es que ese control emocional y esa capacidad de comunicación, es un pilar básico para la educación de los niños y para que puedan sentirse queridos y comprendidos más allá de sus padres. Esto, además, permite que los niños puedan crecer de forma más independiente, socializando con otras personas al margen de papá y mamá, y conociendo otras realidades.

No olvidemos también que los abuelos actúan muchas veces sirviendo de puente entre padres e hijos, ayudando en situaciones de crisis a validar sentimientos y emociones, a liberar los obstáculos y facilitar el día a día, y a que aprendamos a valorar las cosas buenas de la vida, así como nuestros recursos y fortalezas. Y esto no significa que los abuelos no cometieran errores también con sus hijos, como es natural, sino que el paso del tiempo y la nueva perspectiva de vida que crea el convertirse en abuelo o abuela, hace que dichos errores puedan enmendarse con los nietos, como en una especie de segunda oportunidad.

 

abuelos amor nietos

 

Cuando tener nietos significa una nueva oportunidad

El amor de los abuelos hacia los nietos es tan inmenso que puede estar presente en multitud de escenas y momentos de la vida: en comidas y celebraciones con regalos y dulces, con besos y abrazos, con ese billete dado a escondidas para caprichos, con atención y con mimos…en definitiva, creando un halo mágico que da fuerza y estructura a esa arboleda que es la familia. Y a su vez, reciben de los nietos una segunda juventud, fuerzas e ilusiones renovadas, una gran vitalidad y una alegría inexplicable. Para los abuelos, tener la oportunidad de mantenerse cerca de los nietos y de cuidarlos, puede significar una nueva ocasión para redescubrir el mundo a través de los ojos de la inocencia y del amor más bonito e incondicional que pueda haber. Los niños, por su parte, perciben como nadie esa magia de los abuelos y esa generosidad abrumadora que tienen, junto con su cariño incondicional y casi desmedido, y son cautivados también de manera irremediable.

Esto, aunque a veces puede llegar a confundir o molestar a los padres, pues se toman ese cariño de los abuelos y esa generosidad como una afrenta a su educación y a su estilo de crianza, lo cierto es que nada tiene que ver, puesto que tanto para los abuelos como para los nietos lo que significa es otra oportunidad de ser, de avanzar, de aprender y de querer, cada uno desde su lugar y con su propio papel. Por eso el amor de los abuelos deja una huella tan imborrable, porque refleja un amor puro lleno de alegría y de intención que nunca volverá a repetirse. La figura del abuelo, a menudo anciano, ve que su tiempo se va acabando, pero que su esencia permanecerá en la figura de un ser amado que apenas empieza a caminar y a ver el mundo, lo que sin duda será un bálsamo muy reconfortante que no debemos olvidar.

Así, en el futuro, cuando los niños solo puedan recordar a sus abuelos, lo harán con el corazón lleno de ternura y de emoción, manteniendo cada recuerdo y cada detalle en el alma y añorando la más feliz y mejor infancia del mundo. Y eso será muy importante, porque de esos momentos mágicos dependerá el que el día de mañana pensemos en la infancia como en una época única y especial, y por eso no hay duda de que los abuelos que conviven, adoran y cuidan de sus nietos dejarán en ellos una huella imborrable y una luz imposible de apagar.

 




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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