4 razones por las que ensuciarse jugando es bueno

“Las manchas enseñan a vivir” fue un eslogan de una conocida marca de detergente, y estaba cargado de razón. Por muchos motivos ensuciarse jugando, o mejor dicho, no preocuparse por si uno se mancha mientras juega, es positivo. Dejemos que nuestros hijos disfruten de su ocio que la lavadora hará el resto. Por todas estas razones que te damos a continuación y alguna más, permite que los niños se manchen, no pasa nada:

Es bueno para su sistema inmunológico

Si tu hijo está buscando insectos en el parque y se rasca la cara con la mano manchada de tierra, no se acaba el mundo, simplemente está ayudando a construir unas defensas más saludables. El estar sucio mientras juega o hace deporte es normal. Todos los estudios médicos coinciden en que tanta obsesión con la higiene no es buena, y por contrapartida, correr, saltar y jugar en el parque es muy sano.

Conocen el mundo que les rodea

Arrastrarse, pisar charcos, recolectar hojitas o trepar son maneras de reconocer el entorno en el que viven y, por tanto, aprender a sobrevivir y a defenderse. Es esencial para su desarrollo que experimenten en primera persona tocando literalmente lo que les rodea. Y sobre todo, que conozcan los peligros y así sepan cuales son sus límites. 

Libera tensiones

Sentir la libertad de jugar sin estar pendiente de si se mancha o no el pantalón es perfecto para relajarse y concentrarse en lo que está haciendo. ¿Cómo vamos a parar la pelota si no nos podemos tirar al suelo? ¿O cómo se hacen “flanes “ si no se puede tocar la arena? Por favor, deja que se rían mientras escalan, que amasen la tierra, que sientan lo que es tumbarse en la hierba o que tiren piedras a los charcos aunque se salpiquen. Limitar sus movimientos para no ensuciarse puede ocasionar rigidez y afectar incluso a la evolución del lenguaje, ya que la lengua hablada viene precedida del lenguaje corporal.

Desarrollan su creatividad

El parque, el patio, la calle, la playa y hasta el balcón. Un niño es capaz de imaginar una casa, una tienda o una carretera en cualquier sitio. Y sin necesidad de juguetes carísimos. Bastan unas piedras o unas pinzas de la ropa para inventar un pequeño mundo. Animar a nuestros hijos mientras hacen barcos de ramas en un cacharro con agua es despertar su ingenio y asegurar que la fantasía está presente en sus vidas.

Así que ya sabes, preocúpate por comprar ropa que sea cómoda, y si van a ir a un sitio que pueden ensuciarse más de lo normal, mejor que lleve la ropa más usada que tenga. No está de más llevar siempre una muda por si se moja en exceso para evitar enfriamientos.  Y cuando lleguemos a casa terminamos con una buena ducha que limpia y además relaja para irnos a la cama recordando las aventuras vividas. ¡Sed felices!







Autor: Carolina Cuello

Escribo desde siempre, por trabajo y por placer. Creo que la palabra escrita puede cambiar el interior de las personas y es en lo que pienso cuando redacto un nuevo artículo. Más información

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