Cuando los niños NO quieren comer

Puedes esclavizarte durante horas en la cocina, acudir a los mejores restaurantes, o incluso cenar con los mejores personajes de dibujos animados, que si a tu hijo/a le da por no tener hambre, o no le gusta la forma en la que la comida esté cocinada, por ejemplo, no podrás por más que quieras (usando métodos razonables) hacer que coma.

Sin embargo, sí que existen algunas cosas que se pueden hacer para aumentar esa posibilidad de que coman algo y vayan asimilando lo que significa alimentarse y hacerlo bien.

 

7 consejos para conseguir que los peques coman (y mejor)

 

  • Ofrece una amplia variedad de alimentos nutritivos

La alimentación de los niños puede ser muy impredecible y fluctuar esporádicamente. Es decir, que pueden amar algo un día y odiarlo al siguiente, o morirse de hambre en un minuto y al otro creer que van a explotar…Servir una amplia variedad de alimentos y alentarles, poco a poco, a comer alimentos equilibrados en cada comida, eliminará muchas batallas innecesarias con los peques.

 

  • Enseña a los niños a ver la comida como combustible para estar activos

Educa a tus hijos leyendo libros y discutiendo cómo funciona nuestro cuerpo. Comprender por qué necesitamos ese combustible, que es la alimentación, y qué tipo de alimentos nos proporcionan la mejor de las gasolinas, ayudará a los peques a tomar decisiones mucho más sabias en el futuro.

 

  • No obligues a los niños a comer

Hacer que la comida sea un elemento de disputa entre tú y tus hijos hará, muy probablemente, que pierdas la batalla. ¿Cómo obligar a un niño a tragar algo que no quiere? Y aun consiguiéndolo, los niños son muy hábiles haciendo creer a los adultos que comen, pudiendo llegar a extremos como el de esconder comida en las mejillas o incluso en los bolsillos, o amenazando con vomitar. Y aunque esto sea duro, es preciso que los mayores logremos ponernos en su lugar: ¿disfrutarías si te obligaran a comer algo que detestas absolutamente o que te desagrada por la razón que sea?

Se puede y debe enseñar a los niños otros valores alejados de la idea de conseguir las cosas por la fuerza, como el estar agradecidos por tener mucho para comer o el ser compasivos y compartir con otras personas…pero nunca recurras a la enseñanza de valores positivos como una amenaza o chantaje, pues tus intenciones caerán en saco roto.

 

niños que comen mal

 

  • Compra siempre alimentos ricos en nutrientes

Los alimentos que tengas disponibles en tu hogar influirán en la dieta y en el estilo de alimentación de tus hijos. Ten en cuenta la moderación y la variedad cuando vayas a la compra y, aunque no es necesario renunciar a los caprichos, procura que estos sean siempre algo eventual y que, a ser posible, no se encuentren al alcance de los niños, pues su capacidad de control es mucho menor que la de los adultos.

 

  • Involucra a tus hijos en la planificación de las compras y en la preparación de los alimentos

Alienta a tus hijos a tomar decisiones sobre qué comer y cómo comerlo, fomenta las habilidades de pensamiento independiente y la toma de decisiones responsable. Las habilidades involucradas en la preparación de los alimentos serán también muy útiles para el resto de sus vidas. Otros aspectos, como enseñar a tomar porciones pequeñas, ayudará a prevenir las malas digestiones y a tener un consumo mucho más responsable de los alimentos.

 

  • Establece un ejemplo positivo

Forzar a un niño a terminar ese último bocado que le queda y ya no quiere, puede fomentar en realidad los malos hábitos alimenticios. Míralo de esta manera: es más dañino animar a comer en exceso que alimentar según nuestras necesidades reales, por lo que es más importante que eduques en una alimentación correcta y lo que significa tenerla para nuestra salud, que atiborrar de fritos y comidas grasosaturadas a tus hijos.

 

  • Prepara la comida que los niños disfrutan

Los alimentos vienen en una variedad de texturas, temperaturas, sabores y combinaciones. Esto, junto a la amplia variedad de alimentos que existen, permite que haya muchas opciones nutritivas para casi cualquier paladar. Se sensible con tus hijos y sirve los alimentos que más disfruten a menudo, junto con los alimentos que consideras que deberían probar o consumir más. A la hora de merendar o picar algo, no te olvides de los tentempiés o los bocadillos saludables.

 

En conclusión, teniendo en cuenta lo que le guste a un niño/a y lo que no, acostumbra a servir porciones del tamaño de un niño pequeño y anima a los peques a probar nuevos alimentos, pues esto ayudará a crear una actitud positiva hacia la comida y la alimentación. Una parte muy significativa de nuestras vidas gira en torno a la comida: planear, crecer, comprar, preparar, servir, comer, limpiar después… Por ello, hacer de la alimentación saludable y todo lo que conlleva una experiencia positiva para nuestras familias, es un regalo para todos cuyos efectos perdurarán toda la vida.




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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