La importancia de vivir… jugando

Desde muy pequeños observamos y aprendemos que la vida es lucha, esfuerzo, trabajo. Pero también son recompensas, alegría, amor, risas, satisfacciones, fiestas y grandes ratos en familia…En definitiva, los momentos felices y agradables son mucho más numerosos que aquellos que no lo son, y si no esto no es así, tal vez deberíamos replantearnos todas nuestras rutinas y maneras de vivir porque, a veces, en ese exceso de responsabilidades, en esa obsesión por trabajar y cumplir retos profesionales…se nos va la vida, y lo malo es que también se va la de aquellos a los que tanto queremos, nuestros hijos.

Ellos aprenden de sus padres, de sus tíos, de sus abuelos, de sus profesores…aprenden de todos los mayores que les rodean, y observan cuáles son nuestros hábitos, costumbres y comportamientos. En esa observación que el niño hace, en ese asomarse al mundo de los adultos, descubre rápidamente que lo importante es trabajar y estudiar, y que divertirse y pasarlo bien roza la desobediencia, el lujo y hasta la mala educación. Esta vida acelerada nos conduce a invertir, sin quererlo, las prioridades que deberíamos tener en la vida y marcarnos como objetivo de bienestar y de felicidad. Porque el tiempo es oro y pasa, y no tiene mucho sentido que lo invirtamos única y exclusivamente en esa idea de trabajar y compartir nuestro tiempo con otras personas, que poco o nada que ver tienen con nuestra familia.





Vivir y ser felices

Qué duda cabe de que es necesario instruir a los niños en el compromiso, la educación, el esfuerzo y el trabajo, puesto de que de ello dependerán sus vidas en el futuro. Pero estresarnos por estas obligaciones no solo no nos llevará a nada bueno, sino que con ellas, traspasaremos el estrés a aquellos que tan solo deberían preocuparse por vivir y por ser felices, los más pequeños.

En esa breve etapa de la vida en la cual las preocupaciones, los miedos o los problemas aún son mínimos, y que tan pronto se nos escapa de las manos, es fundamental que inculquemos la importancia de pasarlo bien y de disfrutar de ese tiempo tan importante que la vida nos ofrece: el tiempo libre y de calidad. Recurrir a los juegos tradicionales para logarlo es un valor seguro, puesto que no solo con ellos estaremos transmitiendo valores y tradiciones culturales, sino que estaremos aprovechando el tiempo juntos y de forma divertida. Esos juegos con los cuales también disfrutamos nosotros y lo hicieron nuestros padres y nuestros abuelos. Juegos tan sencillos que nos permiten transmitir sus reglas a viva voz y recordarlas en el futuro para transmitírselas a otros. Estas reglas ayudan a que los peques tengan plena conciencia de que el mundo se rige por unas determinadas normas que hay que seguir, como ocurre en nuestro día a día.

Recordemos que los juegos tradicionales, como es el caso de las tres en raya, el tres en línea, el totito, el ceros y cruces, o el gato (diferentes nombres con los cuales es conocido el popular juego en el cual un jugador gana si consigue tener una misma fila en el tablero, ya sea horizontal, vertical o diagonal, con sus fichas), nos ayudan a desarrollar la inteligencia, la creatividad y otras habilidades más, de forma divertida y sana. Una apuesta segura para la infancia y para un crecimiento productivo que no debemos dejar caer en el olvido.







Autor: Carolina Cuello

Escribo desde siempre, por trabajo y por placer. Creo que la palabra escrita puede cambiar el interior de las personas y es en lo que pienso cuando redacto un nuevo artículo. Más información

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