La importancia de la vida escolar del niño

Los padres tienen que dar mucha importancia a la vida escolar del niño, ya que es la plataforma desde la que se abre a la vida social y cultural, y a realidades a las que no podría llegar desde el ámbito familiar. La vida escolar complementa la vida familiar y a los padres les corresponde que esa vida sea feliz.

El niño, como ser social que es, tiene que aprender a convivir y la escuela es el medio ideal donde se da la convivencia del niño con sus iguales y, en definitiva, con todas las personas que forman parte del centro escolar. A través de la escuela el niño conecta con otros niños y con otros ambientes, aprende a dar y a recibir, adquiere hábitos relacionados con el orden, la higiene, la salud…. Descubre que existen dificultades que requieren esfuerzos, experimenta gozo de sus progresos escolares, encuentra otras formas de lenguaje y de juego. Se sitúa entre otros niños de su nivel, entre los cuales hay algunos más capaces y otros que manifiestan más dificultades. De esta forma, su sociabilidad se acrecienta y madura adecuadamente.
 


 

El papel de los padres en la concepción de la escuela

La vida escolar del niño no es prioritaria en su proceso de maduración ni tampoco es un juego de evasión, es algo intermedio que los padres tienen que apreciar y ensalzar. La escuela, si está bien organizada, sirve para que el niño se abra a la vida y se desarrolle con autonomía y equilibrio.

Es muy importante que los padres se impliquen y participen en la vida escolar del niño para que todo aquello que adquiera en la escuela sea reforzado en el entorno familiar y viceversa. En definitiva ambas, familia y escuela, tienen que estar de acuerdo y reforzar las adquisiciones que el niño consigue en uno u otro medio. Los padres deben seguir con cariño y acercamiento el proceso escolar del niño, deben estar cerca de los intereses de la escuela, integrar sus lenguajes en todos los otros lenguajes que el niño va adquiriendo y dominando. Los contenidos que el niño adquiere en la escuela deben ser estimulados desde el hogar, recibiendo la atención discreta, moderada y conveniente que merecen.

Por otro lado, la escuela debe tratar de acercarse lo máximo posible a los intereses y contextos de los que el niño forme parte. Los horarios y exigencias tienen que hacerse compatibles con otros proyectos familiares y sociales en los que el niño participe y dar a conocer al niño su entorno social y cultural.

El éxito educativo, es un trabajo de todos.




Autor: Bosque de Fantasías

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