La importancia de jugar juntos en familia

En la etapa preescolar, la forma más fácil de desarrollar el intelecto que tiene un niño es la del juego. Jugando, los niños aprenden cosas nuevas y adquieren conocimiento y comprensión.

Como padres podemos incentivar a los niños, en este sentido, participando y creando tiempos específicos de juego en familia y de calidad, incluso de forma sencilla. Incentiva a tu hijo/a para que juegue y encuentre diversión en cosas que le rodean habitualmente, como las ollas de la cocina o la pasta. Con estos elementos, el niño no solo aprenderá cómo son las cosas y cómo se sienten al tacto, sino que también podrá desarrollar sus músculos. Motiva a tu hijo a jugar con otros niños, con ello, el pequeño comenzará a sociabilizarse con los demás y poco a poco sentirá menos dependencia a la hora de jugar en casa e, incluso, aprenderá a valorar sus ratitos de juego en solitario.

Pero, sobre todo, juega con tus hijos, porque pocas cosas valora tanto un niño como que su familia, aquellos que más quiere, sepan divertirse y encontrar tiempo para él. Además, puede ser también muy entretenido este rato para los padres y un alivio al estrés habitual de todos los días.

 

Jugamos con la imaginación: “tírame la pelota”

En ocasiones los niños no necesitan compañía para jugar, y pueden desarrollar un mecanismo fantástico (porque así es) que consiste en jugar con amigos imaginarios. De manera que, podemos escuchar decir a un niño “tírame la pelota” y ver que en realidad está jugando solo. Y ante todo debemos saber que esto no solo no tiene importancia, sino que es bastante positivo, ya que denota un desarrollo de la imaginación infantil importante.

Los amigos imaginarios pueden ser positivos, porque ayudan al niño a expresar sus sentimientos y le sirve también de compañía, si es que en un momento determinado no tiene con quien jugar. Por otra parte, cuando el niño habla con su “amigo imaginario”, desarrolla su lenguaje y, sobre todo, se entretiene muchísimo.

En cualquier caso no hay que preocuparse, ya que este mecanismo desaparecerá con el tiempo, cuando el niño haya desarrollado más su sociabilidad o su forma de encontrar entretenimiento, tanto en colectividad como en solitario.

Y es que tener un “amigo imaginario” es normal en los niños y puede llegar a ser un juego muy interesante. En lugar de inquietarte si esto ocurre, pregunta a tu hijo el nombre de su amigo, y así obtendrás más información sobre el desarrollo de su imaginación y, de paso, él sentirá que te preocupas realmente por él.
 


 

Jugamos a los disfraces

Desde que el niño es pequeño comienza a desarrollar su imaginación. Disfruta mucho haciéndose pasar por los adultos con la práctica del juego imitativo, y este juego es tan beneficioso, que es muy importante que los padres lo apoyen y lo incentiven desde el principio (jugar a cocinar, a cuidar, jugar a los médicos…) y así le estarán ayudando a desarrollar su creatividad e imaginación, así como su forma de relacionarse en el mundo. El niño, además, desarrollará más su lenguaje a través de este tipo de juegos que a través de otros, puesto que necesitará recrear montones de escenas y situaciones.

 

Cosas que podemos hacer

  • Préstale tus zapatos, tus collares o un sombrero, para que tu hijo juegue a que es un adulto y se divierta imitando a sus papás o a sus abuelos.
  • Haz de este juego algo entretenido e incentívalo para que lo haga de forma habitual.
  • Juega con él a disfrazarse. Si el niño se da cuenta de que participas de sus actividades, se sentirá el más feliz del mundo.



Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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