Cómo empoderar a los niños contra el acoso escolar

¿A qué le llamamos bullying o acoso escolar? Podemos definir el bullying o el acoso escolar como un comportamiento agresivo no deseado en el que un niño/a o adolescente usa un desequilibrio de poder real o percibido, como la fuerza física o el acceso a información embarazosa o a la popularidad, para controlar o dañar a otros niños. Puede ir desde difundir rumores hasta insultos y agresiones físicas de gravedad.

Pero, ¿por qué se da el bullying? Aunque nos cueste comprender el por qué alguien puede actuar así, una de las razones más frecuentes es porque aquél que lo ejerce siente que actuar así le da poder, y todos necesitamos sentirnos fuertes o poderosos en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, no todo el mundo tiene herramientas o mecanismos para poder sentirse bien de forma saludable y equilibrada, y por eso muchos niños, que tienden a sentirse disconformes o impotentes con sus vidas o con ciertas partes de ellas,  pueden caer en usarlo de manera poco saludable o violenta.

Para un niño o adolescente que a menudo se sienta impotente en su vida, abusar del poder mediante la intimidación puede hacerle sentir bien, casi como si de una droga se tratara. Si ese niño o niña está sufriendo por dentro, atacar a otros puede ayudarle, lamentablemente, a sentirse un poco mejor durante un corto espacio tiempo. Si alguien le ha humillado, amenazado o lastimado, esos sentimientos a menudo amenazarán su equilibro interno, queriendo, casi con toda probabilidad, arremeter, humillar, amenazar o lastimar a otras personas.

 

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¿Es algo nuevo el bullying? Pues lo cierto es que siempre ha habido personas que han actuado lastimando a otras, y el camino de los hijos a veces se cruza con ellas. Debemos tener en cuenta, además, que casi todos los niños quieren salirse con la suya, lo que significa que a veces abusarán del poder, sin embargo, esto es algo normal en el desarrollo que debería tener una corta duración y en un contexto en el que también desarrollen la empatía, lo que no ocurre con el bullying.

Así que, si como padres nos encontramos con una situación de bullying, es importante no aislar al niño/a y apoyarle para que desarrolle la conciencia y las habilidades necesarias para protegerse y para buscar ayuda cuando sea necesario. Con esto no queremos decir que no haya que intentar atajar el acoso escolar, sino dotar de recursos a los más pequeños para que, si mientras se ataja lo sufren, puedan intentar salir adelante de la mejor manera posible.

 

 

Círculos de justicia y de resolución de conflictos

El comportamiento de intimidación en los niños suele comenzar en preescolar y gana impulso a medida que los niños crecen. Pero, ¿qué se puede hacer en casa y en las escuelas? En este sentido se ha demostrado que los llamados “círculos de justicia” o sistemas de resolución de conflictos son enfoques efectivos para reducir la intimidación mucho más que atacar a los acosadores con castigos punitivos. Desafortunadamente, la mayoría de centros escolares aún luchan por implementar enfoques efectivos de este tipo ante estas situaciones, aunque son muchos los que existen, como la técnica del oso Arturo o el famoso método Kiva.

La presencia e influencia de las redes sociales parece también haber aumentado el peligro y la amplificación del fenómeno del bullying, por lo que el fenómeno llega ya mucho más allá de la escuela y muchos niños pueden llegar a sentir que no tienen un refugio seguro, y esto es algo que como adultos deberíamos vigilar y controlar. Debemos tener en cuenta que, las consecuencias a largo plazo del acoso, incluyen un mayor riesgo de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, abuso de sustancias o comportamientos autodestructivos, por lo que no estamos hablando de algo baladí que pueda esperar a mañana.

 

Estrategias sencillas para luchar contra el bullying

A continuación queremos exponer una serie de estrategias utilizadas en centros escolares con bastante éxito para ayudar a los niños a defenderse, aunque huelga decir en este caso que el objetivo principal y fundamental es evitar que estos casos se den, así como empoderar a niños y jóvenes de forma que, aun dándose, no puedan llegar a afectar tanto como lo hacen.

 

  • Enfrentar y preguntar. Se trata de enseñar a los niños a enfrentar al acosador poniéndose de pie y usando una voz fuerte. El niño/a debe nombrar el comportamiento de intimidación concreto y decirle al agresor que pare: “Basta” o “Deja de burlarte de mí”. Otra posibilidad es responder a los insultos con preguntas no defensivas: “¿Por qué dices eso?” o “¿Por qué quieres lastimar mis sentimientos?”. No se trata tanto de obtener una respuesta por parte del otro sino de reflejar que hay una mala acción que no tiene justificación.

 

  • Usar la palabra “quiero”. Los expertos en comunicación sugieren enseñarle a los hijos a abordar al acosador comenzando con la palabra “Quiero”, y decir a continuación con firmeza lo que se quiera que cambie: “Quiero que me dejes solo” o “Quiero que dejes de molestarme”.

 

  • Burlarse de las burlas. Conforme los niños que estén siendo víctimas de bullying puedan ir avanzando en seguridad y en confianza en sí mismos, podemos ayudarles a construir una “declaración de intenciones” basada en la réplica del comportamiento ajeno. A las burlas, respuestas con mayor ironía y desenfado. Ejemplo: “¡Cuatro ojos!” / “Ay, sí, tienes razón, mi vista es bastante pobre, pero tu actitud lo es más”. Eso sí, debemos tener presente que el niño necesitará cierta madurez y control emocional para utilizar este tipo de técnica, aunque puede trabajarse.

 

  • Ignorar y continuar. Los acosadores adoran el hecho de que sus burlas molesten a sus víctimas, así que ayuda a tu hijo/a a encontrar una manera de no dejar que su “torturador” lo atrape, como por ejemplo: fingir que son invisibles; alejarse sin mirar; mirar rápidamente otra cosa y reír; parecer completamente desinteresado; no sentir culpabilidad ni vergüenza…Esta técnica es efectiva porque al final la conducta se suele detener al haber enviado al “acosador” el mensaje de que su actitud no solo no afecta, sino que resulta invisible (aunque desgraciadamente no sea así).

 

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En cualquier caso la concienciación colectiva en el aula y en casa en torno a la empatía y a la condena absoluta de estas conductas es fundamental para que los demás compañeros, aquellos que puedan llegar a presenciar una escena de acoso o bullying, puedan condenarla y manifestarse en consecuencia, rechazando la actitud del acosador, aislándole, apoyando a la víctima, y comunicando al profesorado cada situación.

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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