El niño entra en el mundo hablando y escuchando

Durante los primeros años de vida el niño progresa rápidamente en el aumento de sonidos y palabras que van constituyendo su lenguaje. Ello es importante, no solo porque hace más fácil la comunicación, sino porque facilita también otros aprendizajes.

El proceso de aprendizaje del habla en los niños se agiliza cuando los padres les hablan con frecuencia, siempre de manera afectiva y positiva. Hablarles con diferentes entonaciones e incluso en forma de canción, les ayudará a reconocer diferentes formas y patrones en la manera de expresarse.

Los niños tienen una capacidad natural para asimilar y distinguir sonidos de todos los lenguajes, pero esa habilidad empieza a ir desapareciendo hacia los seis meses. La exposición repetida a distintos sonidos ayudará a la formación de conexiones en la corteza auditiva, creando una mayor capacidad cerebral. Estudios en el campo de la adquisición y desarrollo del lenguaje demuestran que los niños aprenden a discriminar los estímulos más fácilmente si han tenido experiencia previa de nombrarlos.

Aproximadamente a los dieciocho meses, las áreas auditivas del cerebro se cierran y ya no responden a los sonidos que no pertenecen al mundo que rodea al bebé. Existen multitud de fonemas y no todos están presentes en cualquier lenguaje. Ciertas investigaciones han demostrado que la exposición repetida a estos sonidos ayudará a la formación de conexiones en la corteza auditiva, creando una mayor capacidad cerebral.
 


 

El arte de hablar bien en casa

Enseñar a los pequeños palabras en su contexto y exponiéndoles al ritmo del lenguaje de un segundo idioma a través de canciones, poemas…, puede constituir una beneficiosa forma de enseñarles otra lengua distinta a la materna. Los pequeños pueden aprender una segunda lengua más fácilmente si se les expone, a ella incluso antes de que aprendan a hablar, en el periodo en que se están estableciendo las conexiones de neuronas en su corteza cerebral. Estudios sobre el cerebro indican que la exposición temprana a una segunda lengua aumenta el número de conexiones de neuronas en el cerebro. Por estos motivos, cada vez es más habitual que el inglés forme parte activa de las escuelas.

En casa siempre es mejor hablar al niño de forma sencilla y clara, respondiéndole de forma dulce y animándole a que haga sonidos, sin olvidarnos de mostrar alegría cuando intente hablar. La repetición de palabras es una de las mejores maneras de que se quede con las entonaciones y los gestos, siempre de forma tranquila y relajada. Ayudándole a que él exprese también sus deseos, empezará poco a poco a asociar palabras con gestos.




Autor: Bosque de Fantasías

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