Cuando los niños recurren al chantaje emocional

¿Quién no ha oído frases como: “si no me dejas ver la tele no te dejo jugar más conmigo”? o “Si no me dejas hacer eso ya no te voy a querer”…Sí, son frases pronunciadas por niños y que seguro a muchos les resultan familiares. Entonces cuando ocurren, miras a tus hijos y te parece estar viendo a un gánster de medio metro de altura. Es el momento en el que descubres que los niños también conocen y experimentan diferentes formas de conseguir lo que quieren, y la más habitual es la del chantaje.

El mal hábito del chantaje es una fase por la que pasan casi todos los niños del mundo, principalmente entre los cinco y los siete años de edad, y responde a una necesidad muy simple: querer salirse con la suya de forma rápida y poco compleja, para lo que utilizan el chantaje emocional como fórmula mágica. Es lo que sucede en cada casa cuando un niño o niña desea por encima de todas las cosas el salirse con la suya y un día averigua que el chantaje es la forma más sencilla de hacerlo.

 

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Cuando esto ocurra, ante todo mantén la calma y piensa que en realidad los niños nunca recurren a esto con la verdadera intención de hacer daño, pero sí hay que hacer todo lo posible por evitarlo, pues se puede convertir en un hábito con el paso del tiempo difícil de extirpar. El ejemplo con el que hemos comenzado este artículo puede parecer hasta gracioso, pero los niños son psicólogos innatos y pueden llegar a decir cosas que te preocupen realmente, como por ejemplo “papá y tú no me queréis”, o “queréis más a mi hermano/a que a mí”, “no me escuchas cuando te hablo”… y así hasta un sinfín de alegatos que pueden hacer dudar de la capacidad como madre o padre.

 

 

Tres métodos de chantaje emocional que suelen utilizar los niños

Lo primero que tienes que hacer si tu hijo te dice una cosa así es plantearte si realmente tiene razón o no, ya que en ocasiones sin darnos cuenta, pedimos más a los hermanos mayores que a los pequeños porque es más fácil que ceda un niño de cinco años que uno de tres o casos similares que suceden sin mala intención.

También ocurre (todos lo sabemos) que al final del día uno llega muy cansado a casa, lo que repercute en que no tengámos los oídos muy abiertos a la hora de que los niños comiencen a expresarse o a contar cosas antes de irse a dormir. Si piensas, por dudosa que sea la idea, que tus hijos pueden tener parte de razón, intenta modificar tu conducta y no te sientas culpable… ¡los papás y las mamás son seres humanos que también se equivocan!

Para identificar este tipo de chantajes, si es que no eres capaz de captarlo fácilmente o tu niño/a tiene mucha maña para adornar este tipo de maniobras, toma nota de los tres principales métodos que los más pequeños suelen utilizar para golpear en el lado de las emociones y procurar salirse con la suya:

 

  • El niño/a simula sentirse víctima de una situación

“Siempre me regañas”, “nunca me dejas hacer nada”, “siempre tengo que guardar yo mis juguetes”… Ya está. Lo ha conseguido. Te sientes fatal y accedes a su petición, sea cual sea, con tal de no enfadarte más. Cuando esto ocurra recuerda que los niños ven las cosas solo desde su punto de vista, y que no son capaces aún analizar convenientemente las situaciones reales. Explícale el porqué de tu forma de actuar y no cedas, o podría hacer de esto una mala costumbre con la que siempre se auto justifique echando la culpa a los demás de sus fracasos.

 

  • El niño/a te hace víctima de una situación

Puede ser un “ya no te quiero”, un “prefiero estar con el abuelo/a que contigo”, u otra serie de “puñaladas al corazón” que te dejen sin respiración, pero no debes darle la más mínima importancia, pues ellos no saben de verdad lo que quieren decir esas palabras. No pongas cara de angustia y contesta siempre con lo contrario: “pues yo te quiero más que a nada en el mundo”, eso sí, sin dejar que se salga con la suya.

 

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  • Escenifica o monta un numerito

Una situación por la que muchos padres han pasado es la de estar en un gran almacén con sus hijos tirados en el suelo retorciéndose como una lagartija sin rabo y dando gritos sin parar. Bueno, parece que el pequeño o la pequeña gánster hace mucho que ha descubierto que en público es más fácil que el adulto ceda. A pesar de lo complicada que puede ser la situación, mantente firme y observa con atención algún artículo cercano como si no fueses testigo del numerito o no te pareciera importante. Y mantente también en tranquilidad, pues si alguien te mira mal al observar la situación es que no es padre o no tiene corazón.

 

Por último, y lo más importante, es que analices tu propia forma de comportarte en casa con los tuyos, pues todos podemos caer en algún momento dado en el chantaje emocional, lo que no es solo contraproducente sino también cruel hacia los más pequeños, y una auténtica falta de ejemplo. Un niño piensa que lo que dice un adulto siempre es verdad y puede creer realmente “que le vas a dejar solito si no se calla” o “que ya no le quieres tanto”. No olvidemos nunca que los niños aprenden a imitar y a comportarse conforme lo hacen aquellos a los que más quieren.

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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1 Comentario

  1. EXCELENTE ARTICULO, ME HA SERVIDO MUCHO PARA COMPRENDER MEJOR A MI HIJA.

    GRACIAS!!!

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