Qué debes saber para trabajar en clases con necesidades especiales

Trabajar con estudiantes de educación especial puede ser algo desafiante, pero también muy satisfactorio. Sin embargo, a veces enfrentarse a esta tarea genera muchas dudas e inquietudes que pueden ser difíciles de resolver.

Pero, al margen de las dudas, es importante que aquellas personas que aspiren o estén preparándose para maestros de educación especial estén totalmente comprometidas con su trabajo, ya que no es una carrera que precise de un esfuerzo a medias. Teniendo la actitud correcta y estando dispuesto o dispuesta a trabajar, uno estará siempre bien encaminado para trabajar en esta exigente y maravillosa profesión.

Esto quiere decir que, al considerar casi cualquier trayectoria profesional, es útil tener una visión clara de lo que uno se encontrará a lo largo del camino, y por eso hemos creado este artículo, para que pueda servir de ayuda a todos aquellos que este próximo curso escolar tendrán que dar clase en grupos con necesidades educativas especiales.

 

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Lo que vivirás dando clase a grupos con necesidades especiales

Enseñar a estudiantes con necesidades educativas especiales no es algo sencillo, y cosas como el estrés o el papeleo podrán hacer que en muchas ocasiones sientas que pierdes el control o la paciencia, pero en esos momentos es precisamente cuando deberás tener bien presente que se trata de uno de los trabajos más satisfactorios y reconfortantes del mundo.

 

  • Habrá momentos de mucho estrés

El estrés es inevitable en la mayoría de los trabajos de enseñanza, pero especialmente cuando se enseña a estudiantes de educación especial, sin importar lo talentoso que seas como maestro. Los estudiantes con necesidades especiales a menudo requieren más atención, por lo que los maestros siempre son susceptibles de ser demasiado escasos.

Es importante que los maestros y demás responsables de educación especial se aseguren de que haya suficiente cobertura para cada estudiante en cada clase, con el fin de ayudar a prevenir situaciones peligrosas, entre otras cuestiones. Además de tener suficiente ayuda, un maestro de educación especial necesita poder mantener la calma para evitar que las cosas se descontrolen. Recordemos que en casos como el autismo, muchos niños necesitan expresar sus deseos o necesidades gritando, por lo que dichas reacciones no pueden “desquiciar” a un maestro. Los niños, a pesar de sus reacciones, necesitan sentirse seguros y amados también con sus profesores.

 

  • Serás un profesor y un guía

Un maestro de educación especial es más que un maestro de aula…, es un defensor de la comunidad y un enlace para los servicios que harán que ese niño o niña tenga éxito en la vida, no solo en la escuela. Puede que en tu título pueda leerse “maestro de educación especial”, pero hay muchos deberes no oficiales que vienen unidos al trabajo. Y es que no solo eres un maestro, sino un defensor, un coordinador y un consejero.

Cosas como asesorar y/o comunicarse con los padres de dichos niños con necesidades especiales, es una parte importante y fundamental del trabajo. No olvides que los padres, a diferencia de los maestros de educación especial, no tienen una capacitación especializada y pueden necesitar apoyarse en tu experiencia.

 

  • Tendrás mucho más papeleo

Calificar tareas y puntuaciones de seguimiento es algo que va de la mano con la enseñanza, pero cuando se trata de trabajar como maestro de educación especial es importante saber que es probable que el papeleo habitual se desborde mucho más que en el caso de los maestros tradicionales.

Los planes de educación individualizados para estudiantes con necesidades especiales significan que, probablemente, pasarás una cantidad considerable de tiempo trabajando con el fin de medir el progreso de cada estudiante. Será fundamental, en consecuencia, poder encontrar un equilibrio entre tu trabajo y tu vida privada.

Además, si bien estos planes individualizados requerirán trabajo adicional, es importante recordar su propósito. No se puede esperar que los estudiantes con necesidades especiales aprendan y progresen a un ritmo uniforme, y por eso estos planes ayudan a establecer y a rastrear metas y objetivos de aprendizaje apropiados para las necesidades de cada estudiante.

 

  • No encontrarás estudiantes “típicos”

Parte del desafío de ser un maestro de educación especial es administrar la gran variedad de estudiantes y sus capacidades. Por ejemplo, un niño que no hable necesitará  un enfoque de educación completamente diferente que un estudiante con Trastorno por Déficit de Atención o Hiperactividad (TDAH). Esto requiere que los maestros sean flexibles en sus estilos de enseñanza al tiempo que capaces de mantener realistas las expectativas que tengan con respecto a sus estudiantes.

Muchas personas asumen que los estudiantes de clases de educación especial solo tienen problemas emocionales o de comportamiento, descartando su potencial o capacidad para aprender, lo que está muy lejos de la realidad.

 

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  • Divertirse será algo crucial

Es muy importante abordar el componente emocional del aprendizaje para un estudiante con necesidades especiales. Encontrarás que logras más cuando te comprometas a reconocer que la educación debe ser una buena experiencia para el niño, así como también una experiencia agradable, bonita y divertida.

Es muy probable que hayas tenido que pasar por más de una clase aburrida en tu vida, así que procura por un momento recordarlas. El aburrimiento drena la energía de un aula y puede ser un detrimento real para el aprendizaje de los estudiantes, y más si acabe para aquellos con necesidades educativas especiales.

 

  • Todo valdrá la pena

No hay nada más satisfactorio que ver a un niño aprender algo nuevo y la forma en que hacerlo puede cambiar su autoestima y confianza. No dejes que la frustración y el estrés que conlleva ser maestro de educación especial te engañen, porque también habrá infinitos momentos gratificantes, como cuando veas que tus alumnos logran avanzar y superarse.

Pero la recompensa del trabajo bien hecho tampoco vendrá siempre de la satisfacción de los avances de los estudiantes, pues la gratitud de los padres también será habitual en este trabajo. Y es que nadie como los propios padres para saber lo abrumador y difícil que puede ser ver el progreso en sus pequeños.

 

Teniendo claros y presentes todos estos puntos, así como tu pasión por este importante y necesario trabajo, estarás preparado/a para trabajar de manera efectiva con estudiantes con necesidades especiales. Y no te preocupes, porque en los momentos más bajos que se den, serán los propios niños los encargados de devolverte la sonrisa con su amor y con su motivación y esfuerzo. Sin duda el viaje merecerá la pena…




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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