Hay niños etiquetados como vagos que lo que tienen es un problema de visión

Algunos niños en la escuela son catalogados como vagos por no trabajar lo suficiente, incluso en muchas ocasiones se puede llegar a aseverar que se trata de niños o niñas con falta de inteligencia. Sin embargo, la realidad es que al menos el 40% de estos niños tienen un problema de visión y no de vista, lo que ocurre es que ambas cosas suelen confundirse en demasiadas ocasiones.

Por eso, en este artículo, queremos remarcar las diferencias existentes entre visión y vista para que deje de etiquetarse a los niños de forma errónea y para poder trabajar convenientemente en las cusas, conforme al resultado final de cada caso.

 

problemas visión

 

 

¿Problemas de visión o de vista?

La visión es la capacidad que tenemos para comprender lo que se ve, y es algo bastante más complejo que el concepto de la vista. La vista, por el contrario, es la capacidad que tenemos para ver con mejor o peor calidad las cosas de nuestro alrededor. Cuando una persona dice que “ve borroso”, se refiere en realidad a la vista que tiene y no a su capacidad de visión.

El médico encargado de diagnosticar los problemas de la vista es el oftalmólogo, y es igualmente el especialista encargado de explorar y de revisar otras situaciones relacionadas como puedan ser las del control de los movimientos oculares, el enfoque, la coordinación ojo-mano o la memoria visual entre otros.

Con respecto a los problemas de visión es importante observar y mantenerse atento, pues suelen repercutir directamente en problemas de lectura y/o escritura, así como en ciertos problemas de atención. Son los problemas de visión, por tanto, y no de vista, los que suelen provocar rezagos en el aprendizaje mal confundidos con problemas de disciplina o de motivación.

 

¿Cómo se detecta un problema de visión?

Los problemas de visión no son tan fáciles de detectar como los problemas de vista tales como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo, pero hay indicios que pueden llevarnos a sospechar de forma bastante clara, como por ejemplo el dejar de percibir o comprender situaciones, así como poseer una memoria poco eficaz.

Otros indicadores, como el dedo en la línea de la lectura, puede ser un indicio de mal enfoque o de una visión doble. La baja atención de un niño también puede ser indicio de problemas de visión, sin embargo hay que tener cuidado con esto, ya que no todos los problemas de atención son causados por problemas de visión, como ocurre en los casos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

 

¿Cómo se ayuda al niño/a que tiene un problema de visión?

Según los expertos en educación y oftalmología, los problemas de visión tienen solución, puesto que se puede realizar una “reeducación” para detectar dichos trastornos. Lo primero es tratar de averiguar si el niño o niña ve doble, lo que es muy común cuando se detectan problemas en el aprendizaje.

Algo importante de acotar también es que un niño con problemas de visión doble es posible que vea esto como algo normal si lo hace desde siempre, así que no sabrá transmitir a los demás el problema y puede que llegue a creer que todo el mundo ve de la misma manera.

 

visión-aprendizaje

 

Por eso es tan importante que padres y profesores puedan permanecer vigilantes y analizar las posibles causas en casos de problemas o dificultades para seguir el ritmo habitual de la clase y del aprendizaje a lo largo del curso. Asociar, sin analizar ni reflexionar, que los problemas de retraso o con las calificaciones se deben siempre a una falta generalizada de interés o de vaguería, puede hacer que esos alumnos con un problema de visión que desconocen se sientan inferiores, incapaces de seguir el ritmo del resto de sus compañeros, y perderán con casi toda seguridad esa motivación que cualquier niño y estudiante necesita para ir cumpliendo etapas, aprendiendo, y superándose poco a poco durante su vida académica.

 

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

Comparte este artículo en

1 Comentario

  1. Eso mismo nos pasó con mi hija. El primer año que empezó en infantil la profesora nos decía que se distraía mucho, que no terminaba las tareas como los demás, que era muy vaga… Nosotros lo achacábamos a que es de diciembre pero estábamos un poco preocupados. Ese verano la llevamos al oculista, pero no porque sospechásemos que veía mal, fue porque nos habíamos hecho un seguro médico y pensamos aprovechar y hacer varias revisiones toda la familia y nada más verla el oculista ya vio que había problemas. Esa tarde ya salió de la consulta con un parche en un ojo y receta para gafas, tiene hipermetropía, astigmatismo y ojo vago, cuando vimos el grosor de las gafas nos dimos cuenta de lo poco que veía la pobre. Empezó el curso con sus gafas y su parche y ha dado un giro de 180 grados, nos lo dice la maestra, que es otra. Y eso llevando parche y el ojo bueno tapado toda la jornada escolar. Ojalá la hubiéramos llevado a revisar la vista antes de empezar el colegio.

    Publicar una respuesta

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *