Cómo trabajar la resiliencia con los más pequeños

La resiliencia es la capacidad que tiene todo ser humano de sobreponerse y de salir fortalecido ante las adversidades que se le presenten en la vida. Es decir, que es algo tan importante que debe primar en la educación, principalmente porque enseñar a los niños desde pequeños a trabajar la resiliencia les ayudará a sentirse menos incapaces o deprimidos en circunstancias difíciles y/o a encontrar salidas originales y efectivas a los problemas desafiantes y complejos que puedan tener a lo largo de la vida.

Pero si no es fácil que los adultos trabajen la resiliencia para sí mismos, probablemente más difícil sea encontrar adultos capaces de ayudar a los más pequeños a conseguirlo. Por eso la meta de nuestro artículo de hoy es proporcionarte herramientas que te ayuden a trabajar la resiliencia en los niños aun siendo conscientes de que no es algo sencillo.

 

 

Pautas para trabajar en la resiliencia de los más pequeños

 

  • Ayuda a los niños a tener amigos

El apoyo de los amigos es muy importante a la hora de salir de cualquier tipo de dificultad. Por eso también lo es enseñar a los más pequeños a valorar la amistad y a que aprendan a desarrollar una red de amigos sinceros y de confianza en todas las etapas de su vida. Cuando los niños son todavía pequeños ya puedes enseñarles el valor de la amistad a través de cuentos cortos que reflejen ese valor y, aunque no alcancen aún a entender el concepto, sí podrán hacerse con ellos una buena idea del mismo.

Cuando los niños sean algo más mayores no dejes de trabajar en ello y facilítales encuentros con amigos que fortalezcan todo lo posible sus relaciones. La amistad permite que no nos encerremos en una burbuja, y que seamos capaces de pedir apoyo y de confiar en los demás cuando lo necesitemos.

 

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  • Enséñales formas de colaborar y de ayudar

Los niños que buscan ayudar a otros siempre son más solidarios con los demás y saben lo que es la empatía aunque no sepan escribir la palabra ni definirla. Ayudar a otro libera un poco las propias cargas, y esto sin duda es beneficioso en momentos difíciles. Además, con ello se enseña a los niños a aceptar la ayuda de otros también, lo que puede ser muy importante en determinados momentos.

Saber ponernos en el lugar de los otros elimina ideologías y comportamientos tóxicos como el odio o la violencia, y nos permite ser mucho más conscientes de las piedras que la vida puede ponernos a todos en el camino, haciéndonos responsables de ellas.

 

  • Guíales para que tengan objetivos y puedan alcanzarlos

La disciplina es importante para alcanzar cualquier meta en la vida. Esta puede crearse formulando objetivos y estrategias para alcanzarlas. De esta forma los más pequeños también se darán cuenta de que en la vida siempre se presentan dificultades y que lo importante es aprender a solventarlas sin desviar el foco de lo que es realmente importante, que es vivir lo mejor posible.

 

  • Deja que encuentren en el juego una forma de liberarse

Los niños necesitan jugar, así que deja que corran, que se reúnan con sus amigos, que se rían y se diviertan, que inviten a alguien a casa a merendar… ¡que disfruten y socialicen! Todo esto les proporcionará un medio para liberar el estrés y despreocuparse, lo que a la larga puede ser un buen bálsamo contra trastornos relacionados con la ansiedad y con los problemas y las emociones mal gestionadas. De esta forma, en consecuencia, se ayuda también a que aprendan a liberarse de angustias tóxicas y limitantes.

 

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  • Fomenta el hecho de que se quieran y valoren a sí mismos

La práctica de unos buenos hábitos es un buen camino para aprender a querernos a nosotros mismos, así que enseña a los niños, por ejemplo, a dormir la cantidad de horas necesarias o a cepillarse los dientes después de las comidas con una rutina diaria. Cuando estén enfermos, explícales que la mejor forma de ayudar al cuerpo es descansando. Estar pendientes de nuestras propias cosas y necesidades nos va haciendo responsables desde pequeños, así como conscientes de que no llevar a cabo dichas pautas o rutinas puede conducirnos a estados y problemas, como el nerviosismo en la cuestión del dormir o al dentista en la del cuidado de los dientes.

 

Puede que este tipo de cosas no vayan a constituir (a priori) graves problemas en la vida y que los problemas grandes de verdad muchas veces no dependen de nosotros, pero sí que es cierto que trabajar en este tipo de cosas con los más pequeños nos permitirá hacerles entender que la mayoría de las cosas tienen solución, auqnue solo sea con respecto al modo en que las veamos y nos afecten, y que somos nosotros mismos los encargados de hacer que ocurra. Está claro que no podrás salvarles siempre de todos sus problemas, pero cosas como la disciplina, la confianza, el apoyo o el amor, harán posible que se vean con mucha más fuerza y determinación en el futuro a la hora de afrontar cualquier contratiempo que les suceda. Y, por supuesto, con apoyos y hombros en los que apoyarse cuando solo haga falta consuelo.

 




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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