Cómo evaluar los aprendizajes sin exámenes

Los educadores buscan desde hace años transformar el sistema escolar y, para muchos de ellos, todo podría comenzar haciendo cambios en la forma en que se suele evaluar al alumnado.

Desde hace décadas, parece que fuera imposible evaluar los aprendizajes sin la convocatoria de exámenes, pero lo cierto es que sí se puede y existen otras formas igual de didácticas y efectivas de hacerlo. Por eso en el artículo de hoy hemos querido reunir toda la experiencia de la profesora Jessica Smith que, para los que no la conozcáis, se trata de una profesora de inglés que ha creado una metodología que puede aplicarse también en otras áreas y que está revolucionando el mundo de la educación.

¡Veamos de qué se trata!

 

 

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Ideas para evaluar aprendizajes sin exámenes

Jessica Smith, formada en educación en la Antioch University New England, en New Hampshire (EE.UU), lleva más de una década dedicándose a la enseñanza del lenguaje de su idioma en la escuela secundaria de su localidad, poniendo un especial énfasis en el aprendizaje colaborativo y en posibles mecanismos capaces de transformar los sistemas tradicionales de enseñanza y evaluación.

Aspectos como la educación emocional, la confianza o el respeto, son solo algunos de los que la profesora Smith considera necesarios para lograr esa transformación educativa tan necesaria. Que los estudiantes tengan un papel protagonista a la hora de aprender, junto a algunas de las siguientes ideas, es la base para un futuro y quizá más efectivo modelo educativo:

 

  • Cambio de paradigmas

Los exámenes son estrategias que se aplican en el aula para conocer mejor ese posible conocimiento que ha, o debería haber adquirido un alumno en un determinado momento. Este proceso se basa en hacer preguntas y esperar respuestas “correctas” conforme lo aprendido. Pero los exámenes deben verse como lo que son, que no es otra cosa que un tipo concreto de estrategia de evaluación, pero ni mucho menos la única. Los conocimientos avanzan en el campo educativo y las estrategias también cambian, pierden efectividad o se modifican. Por eso, lo primero que hay que hacer como maestro/a, es abrirse a nuevas posibilidades y campos de actuación.

 

  • Asegúrate de que los alumnos captan lo esencial

La evidencia textual es una excelente técnica que puede implementarse para la comprensión lectora, por ejemplo. Aunque esta técnica la aplica la profesora Smith para enseñar a los niños la materia de inglés (asignatura de lenguaje común para sus alumnos), puede ser también aplicada en otras áreas y materias.

Por ejemplo, la profesora indica a sus alumnos la necesidad de destacar “elementos no negociables de la lectura”. Dichos elementos son aquellos que actúan como personajes centrales dentro del texto. Pero no solo se trata de destacarlos, sino también de reconocer sus emociones para que los estudiantes puedan empatizar con ellos.

 

  • Descubrir nuevos productos

El intercambio de ideas es la siguiente fase necesaria del aprendizaje. Una vez que se destacan “los elementos no negociables”, se hace participar a todos los alumnos en una dinámica de unos 10 minutos para resolver problemas relacionados con el diseño de “nuevos productos” a partir de la lectura. Estos productos están relacionados con poesías, canciones, partituras o dioramas, entre otros.

La idea es impulsar la creatividad, la colaboración y el trabajo en equipo. Para la profesora Smith involucrar a los alumnos en su forma de evaluación hace que ellos participen mejor. A diferencia del método tradicional de exámenes, de esta forma se permite que los alumnos vean y participen en las propuestas de otros alumnos.

 

  • Deja que el alumno se descubra a sí mismo/a

La perspectiva del talento que se tiene para abordar el proyecto es otra de las iniciativas de esta técnica. ¿Qué habilidades tiene el alumno para afrontar un determinado proyecto? Deja que tus alumnos se descubran en este sentido. De esta forma los alumnos se verán obligados a reflexionar sobre sus habilidades, talentos y deseos, con el fin de afrontar el reto de sus decisiones y de ubicarse dentro de cada proyecto en el mejor lugar para ellos conforme a sus propios criterios.

 

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  • Retroalimentación del proceso

Finalmente, la retroalimentación es la encargada de cerrar el proceso de aprendizaje al dejar que el alumno piense sobre aquello que pudo o no haber hecho mejor, como por ejemplo en torno a la distribución del tiempo, al desperdicio de los materiales o a haber decidido abordar otro proyecto con el que empatizar mejor.

 

Y tú, ¿pones siempre exámenes para evaluar o exploras otras técnicas?

 

 

 

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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