Experimentos sencillos con huevos para niños

Sí, podemos enseñar a los niños a observar y a comprender el mundo que les rodea desde una perspectiva diferente y relacionada con las materias curriculares que se dan al respecto en la escuela, y puede hacerse gracias a los experimentos. Los experimentos pueden ser de muchos tipos y no siempre precisan del manejo de materiales peligrosos o inflamables. Por ejemplo, podemos trasladar el aprendizaje al aire libre e invitar a los más pequeños a que organicen y clasifiquen elementos, como unas piedras o unas conchas que hayan reunido en su paseo, dependiendo también de la zona en la que nos encontremos. Agrupar dichos elementos en diferentes categorías ayudará a los niños a pensar en conceptos como el de similitud o el de diferencia, o por color y por tamaño. También se pueden sugerir otros métodos de clasificación, como agrupar rocas con destellos y rocas lisas en diferentes espacios. Organizar objetos es una excelente manera de que los niños entiendan un concepto tan importante como la categorización.

 

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Por otro lado, con unos experimentos sencillos y divertidos, los niños pueden conocer fenómenos que se dan sobre la naturaleza gracias a condiciones físicas y químicas que son previamente dadas. Por ejemplo, a través de experimentos con huevos, los niños pueden aprender y convertirse en unos excelentes aprendices de científicos al mismo tiempo que reciben esa emoción de entender la naturaleza y de ponerla en práctica que confieren algunos experimentos sencillos para niños.

En el Bosque de las Fantasías creemos que los experimentos pueden ser una gran forma de hacer que los niños se enfrenten a la ciencia en el aula o en casa y lo hagan de una forma amena y realmente interesante, por eso en este artículo os mostraremos dos sencillos experimentos con huevos para llevar a cabo en el cole o en cualquier lugar con seguridad y eficacia. Además, podéis consultar el resto de nuestros experimentos en nuestra página web principal. ¡Son muy divertidos!

 

 

 

Experimentos caseros para hacer con huevos

 

Experimento del huevo en una botella

Para este experimento necesitaremos un huevo duro, una botella de vidrio con el cuello un poco más estrecho que el huevo, un fósforo o cerilla que tendremos que encender, siempre con vigilancia de un adulto, una bandeja y un poco de aceite.

 

  • Instrucciones
  • Quitamos la cáscara al huevo duro y la untamos con el aceite.
  • Encendemos el fósforo y lo colocamos dentro de la botella.
  • Ponemos la botella dentro de una bandeja para evitar que se derrame el agua, ya que el frasco puede agrietarse.
  • Agregamos un poco de agua hirviendo a la botella y colocamos rápidamente el huevo en el cuello de la botella.
  • Ahora solo toca esperar.

 

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  • Resultado

El resultado de este experimento es que el huevo duro pasa lentamente a través del cuello de la botella hasta que entra completamente.

 

  • Explicación del experimento

Esto ocurre porque cuando se agrega la cerilla encendida el aire se calienta y expande, incluso puede empujar ligeramente el huevo hacia arriba escapándose algo de aire. Pero al apagarse la cerilla el aire se enfría y se comprime, absorbiendo al huevo también. Como la presión interna se reduce, la presión externa empuja al huevo hacia dentro de la botella. La flexibilidad del huevo hace posible que entre.

 

 

Otro experimento con huevos duros

La idea de este experimento es conocer el estado del huevo en diferentes tiempos de cocción para que el niño se familiarice con la textura y el olor. Para este experimento se necesitarán varios huevos, un rotulador de tinta indeleble, agua hirviendo, agua helada y dos cacerolas.

 

  • Instrucciones
  • Marcamos cada huevo con diferentes tiempos de cocción (2 min, 4 min, 6 min, 8 min, 10 min).
  • Preparamos una cacerola con suficiente agua helada para cubrir todos los huevos.
  • Colocamos una cacerola con agua al fuego y dejamos que hierva. Cuando esto ocurra sumergimos todos los huevos al mismo tiempo.
  • A continuación retiramos los huevos según el tiempo marcado que les corresponda. Podemos ayudarnos de un temporizador para hacer los tiempos más exactos.
  • Cada huevo que retiremos lo sumergiremos después en el agua helada. Este paso es muy importante para que se detenga la cocción de inmediato.
  • Por último, dejamos que los niños abran todos los huevos y descubran su textura y olor. Después se pueden colocar abiertos en platos o bandejas para poder apreciar mejor las diferencias y anotar resultados con los que estudiar, aprender o mejorar la próxima vez.

 

Los experimentos pueden ser divertidos, aunque siempre deben ser realizados con la supervisión de un adulto. ¿Comenzamos?

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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