La niña de dos años que sabe leer, escribir y tocar el piano

Sí, podría parecer una noticia falsa de esas que pululan a todas horas por la red, pero lo cierto es que no se trata de eso, sino de un caso completamente real que compartían ayer día 11 de junio todos los informativos de noticias españoles, país de origen de la niña de la que hoy os queremos hablar.

Muchas veces debatimos el tema de si es preciso que los niños aprendan a leer y a escribir antes de los seis años o no, como sugieren algunos especialistas, o cuáles son las formas en las que unos padres o profesores pueden comprobar si un niño es superdotado, y en realidad las cosas suelen ser más sencillas que todo eso. Cuando un niño o niña tiene capacidad de aprender de forma temprana, o extremadamente temprana como en este caso, lo hará, le demos los adultos las vueltas que le demos.

Claudia Aranda González, que vive en Almuñécar (Granada) y tiene dos añitos y medio,  aprendió a leer antes de cumplir el año, asombrosamente para todo el mundo, incluidos sus padres. Pero eso no es todo, porque su capacidad para el aprendizaje no ha cesado desde entonces y ya sabe también escribir, situar ríos y países en mapas, puede describir y atribuir a sus autores obras de arte, sabe tocar el piano y compone sus propios poemas.

Sus padres confirman que antes de cumplir el año Claudia comenzó a demandar cada vez más conocimientos, los cuales era capaz de aprender en tan solo quince minutos. De su libro de lecturas de Micho pasó pronto a libros correspondientes a niveles de primaria y poco después a escribir. Una capacidad de aprendizaje que, según su propia madre Sandra González, llevó a sus padres a estudiar por las noches para poder seguir enseñando cosas nuevas a su pequeña.

 

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Fuente: Diario Público

 

 

Un coeficiente intelectual por encima de la media

Los informes médicos a los que la niña fue sometida arrojaron datos importantes, como que Claudia tiene un coeficiente intelectual de 146, es decir, bastante por encima de lo común que se sitúa en torno a 120 y 130. Esto no quiere decir tampoco que el caso de esta niña sea único en el mundo, naturalmente, pero sí que demuestra que cuando un niño goza de ese potencial tan elevado, es preciso que se lleve a cabo un importante proceso de motivación y de aprendizaje basado no tanto en la edad como en las capacidades propias.

Claudia, cuyas habilidades están traspasando fronteras, es una niña como cualquiera de las de su edad, con sonrisa simpática y ojos llenos de inocencia y sueños, pero su talento precoz hace que todo el que la conozca se quede con la boca abierta. Claudia puede en tan solo segundos reconocer un cuadro de un libro de arte y compone frases en inglés en una aplicación, toca un repertorio de unas 20 canciones al piano, sitúa numerosos poblados del mundo en mapas…Todo un conjunto de conocimientos que podrían llegar a superar incluso el nivel de primaria, como en su habilidad y destreza musical, y que nos llevan a reflexionar de nuevo en torno a si el sistema educativo está preparado para acoger a niños con estas capacidades tan precoces.

Es cierto que este tema de la superdotación genera muchas veces determinados cuestionamientos, como por ejemplo aquellos relacionados con que un exceso de conocimientos tan precoces pueda restar magia a esa etapa de la infancia que es tan importante y que nunca vuelve. Aunque eso tampoco es un problema para Claudia, que aunque tendrá su primer libro de poemas publicado antes de cumplir los tres años, aún encuentra tiempo para jugar junto a sus padres en el “parque bonito”, con el mismo entusiasmo y la misma ilusión con la que parece aprender cada día más y más.

 

 




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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