NOTICIAS INFANTILES ® Consejos para padres, profesores y niños

Mimamoru: el método japonés para resolver conflictos

Los conflictos entre los niños son inevitables, y constituyen una parte importante de su desarrollo social y emocional. Sin embargo, a menudo los padres no saben cómo manejar estas situaciones, y en vez de permitir que sean los niños quienes resuelvan esos conflictos, optan por intervenir directamente, castigando o actuando como árbitros. Esta forma de proceder puede ir en detrimento del desarrollo social y emocional de los niños. Por lo tanto, creemos que un enfoque distinto puede dar mejores resultados. En este caso, ahondaremos en el método japonés conocido como “Mimamoru”.

Mimamoru: el método japonés para resolver conflictos

“Mi” significa vigilar y “Mamoru” significa proteger, por lo que Mimamoru significa algo así como “Vigilar y proteger”, lo que lo define bastante bien. Este método japonés se trata de un enfoque para abordar los conflictos de los niños en el cual los adultos no intervienen.

 

 

No significa esto que se dejará que los niños hagan lo que quieran o que no se les prestará atención, sino que de lo que se trata en realidad es de dejar que los niños puedan resolver los conflictos entre ellos, en un entorno controlado, vigilándolos siempre e interviniendo solo cuando sea necesario. Es decir, que no se trata de que los padres resuelvan los conflictos, sino de que garanticen mediante la vigilancia y la protección que los niños se encuentran en condiciones seguras para resolver ellos mismos los conflictos.

Esta práctica ha sido transmitida por generaciones y permite que los niños desarrollen de mejor manera su capacidad de resolver conflictos por si mismos, sin intervención de un tercero que pueda o no tener razón.

Cómo poner en práctica el método Mimamoru

Sabiendo en qué se basa este método japonés, veamos ahora algunas claves que te permitirán implementarlo en tu hogar:

 

 

 

Con estas claves podrás comenzar a implementar el método japonés Mimamoru en el hogar ayudando a que tus hijos mejoren su capacidad de resolución de conflictos. Del mismo modo, conseguirás que aprendan a enfrentarse solos a problemas que inevitablemente surgen en el día a día de todas las personas, lo que les ofrecerá autonomía y motivación para ser cada vez más independientes conforme pase el tiempo, y con herramientas suficientes para superar cada bache que se presente.