Miedo: el temido compañero de los niños

Todos tenemos aprensión por algo, y en más de una ocasión el miedo nos previene de peligros y nos hace tomar decisiones correctas.

El miedo en un niño existe de igual forma, solo que es equiparable a cosas que están a su altura y son acordes a su edad, como por ejemplo, miedo a quedarse solo, miedo a los monstruos, miedo a perderse, miedo a la oscuridad… Cuanto más crece un niño y más consciente es de lo grande que es el mundo y lo pequeño que es él en relación, más temores irá sintiendo.

Debemos tener en cuenta que esto es algo natural y consustancial al ser humano, pues cuando nos hacemos adultos seguimos sintiendo miedo por determinadas cosas y dependiendo de cada persona. En este sentido, será muy importante escuchar, comprender y calmar al niño en la medida de lo posible, con el fin máximo de que dichos miedos no terminen enraizando y derivando en algún problema social o psicológico que requeriría ya la ayuda de algún profesional.

 

Cosas que puedes hacer ante el miedo de los niños

  • Respeta los sentimientos de tus hijos y nunca te rías de sus miedos. Los niños pueden creer de verdad, por ejemplo, que los duendes y los monstruos existen, y esto no les convierte en ridículos ni carentes de sentido, sino que solo les muestra como personas indefensas e inocentes aún.
  • Si el miedo procede de los animales y el niño/a no quiere tocar a un perro, por poner un ejemplo habitual, no le obligues y quítale importancia al asunto.
  • No olvides NUNCA que los miedos infantiles son reales, así que escucha y haz saber al niño o niña que lo sufra que lo entiendes y que no va a pasar nada malo.
  • No recurras a leyendas donde el señor del saco se lleva a los niños desobedientes ni nada parecido, ya que los niños pueden creerse a pies juntillas estas historias y pasarlo muy mal.

 

miedos infantiles

 

  • Facilita las situaciones nuevas, por ejemplo, los payasos dan miedo a muchos niños, así que si sabes que vais a ir a una fiesta donde actúa uno, enseña a tus niños una foto o dibújaselo antes de que lo vean.
  • Consuela a los peques cuando se enfrenten a situaciones de miedo y diles que todos tenemos miedo de algo en algún momento de nuestras vidas.
  • Sé paciente SIEMPRE con sus miedos y, recuerda cuando tengas dudas, que un adulto con miedo a volar o a los insectos no suele mejorar por mucho que le presionen.

 

También existen ocasiones en las que, tras vivir una situación traumática o por alguna causa desconocida para los padres, los miedos de los niños se intensifican hasta tal punto que se necesita la ayuda de un profesional. Esto habría que planteárselo si el niño/a pasa muchas noches sin dormir o durmiendo muy mal, si está deprimido o muy llorón, o si siempre le duele el estómago y deja de comer.

 

Los miedos infantiles nocturnos

Raro es el niño que nunca haya tenido verdadero pavor a quedarse solo en su habitación, y es que la oscuridad en ocasiones puede resultar muy desagradable, también para los adultos. Si en tus peques se da este caso, recuerda que también puedes ayudarles:

 

  • Habla sobre lo que les da miedo, porque las cosas que un niño no comprende le causan mucho temor. Diles a qué corresponden los sonidos de la noche.
  • Deja la luz del pasillo o del baño encendida y las puertas abiertas.
  • Diles donde vas a estar y qué vas a estar haciendo.
  • Permite que revisen su cuarto, que miren debajo de la cama y dentro del armario si es necesario.
  • Dales algo que les guste para que les acompañe al dormir, como por ejemplo un oso de peluche o una mantita especial, y asegúrales que les va a ayudar a tener sueños bonitos.
  • Si sus miedos son algo que se puede representar, por ejemplo un monstruo, pídeles que lo dibujen y tirad juntos el dibujo a la basura o en algún fuego (siempre con precaución) para limpiar el cuarto en una especie de ritual purificante.



Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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