Herramientas para desarrollar el pensamiento matemático

Una de las mejores maneras de involucrar a los niños pequeños en las matemáticas es hacer su didáctica amena y práctica. Afortunadamente existen muchos métodos y herramientas para conseguirlo, y en este artículo queremos brindarte unas cuantas. Fomentar el desarrollo del pensamiento matemático es fundamental en la primera infancia, puesto que de ello dependerá la forma en que vayan a enfrentarse con el tiempo los niños a esta materia, así como el desarrollo de otras habilidades, como la agilidad mental y la lógica.

 

matemáticas divertidas

 

 

3 herramientas divertidas para aprender mates

 

  • Báscula de baño

La báscula del baño es una “herramienta” matemática divertida que se puede tener en casa y en clase. Este artilugio cotidiano brinda a los niños la posibilidad de hacer comentarios inmediatos y, lo mejor de todo, poder hacerlos desde el propio “yo”. A diferencia de muchos adultos a los que no les gusta estar de pie sobre una báscula de baño, a los niños les resulta fascinante la experiencia, por lo que es una buena herramienta para hacerles pensar y trabajar con números de forma distendida y amena.

Existen dos tipos de básculas de baño: las digitales y aquellas en las que los números son visibles dentro y fuera de la báscula. La escala digital es la mejor escala para usar en esta actividad, ya que la otra escala generalmente solo muestra decenas o múltiplos de 20, lo que la convierte en algo bastante abstracto para los niños pequeños. Dado que la escala digital generalmente muestra decimales, es posible que desee que los niños más pequeños ignoren el número después del punto decimal. Para obviar este detalle podemos decir que el número que hay después del punto decimal nos dice qué tan cerca estamos de agregar un número más o algo así, pero es mejor no complicar la actividad y dejar los decimales al margen.

Haz que tus hijos o alumnos pisen la báscula y lean el número que aparece. Ofrece ayuda si es necesario y no te preocupes porque algunos niños no sepan leer los números, pues el lograrlo vendrá con tiempo y experiencia. Sí es importante, sin embargo, que digas en voz alta las cifras para que puedan comenzar a ver cómo las palabras están conectadas con los símbolos.

Pregunta al niño que se haya subido cuál sería el número que saldría si hubiera un kilo más o menos. Luego pídele que encuentre algo que sepas que pesa al menos un kilo y haz que vuelva a la báscula y que se suba de nuevo a ella sosteniendo el objeto (asegúrate de que no es demasiado pesado para el niño/a y mantente alerta). Pregunta a continuación si el número es mayor o menor de lo que pesaba cuando no tenía el objeto. Puedes preguntar también al niño si puede encontrar algo que haga que el número suba aún más. Después haz que presione solo sus manos sobre la báscula y pregunta cosas de este tipo para fomentar el pensamiento lógico: “¿Es el número que sale mayor o menor que cuando estabas subido? ¿Por qué piensas que sucede así?”

 

  • Cintas métricas y reglas

Los niños deben crecer familiarizados con el uso de la regla o cinta métrica tanto como con un lápiz, y eso es sin duda un error que cometemos tanto padres como profesores. Después de todo, una regla es simplemente una herramienta que usamos cuando necesitamos resolver un problema de medición lineal. Pero como las oportunidades de usar reglas o cintas de medir en el contexto de la vida cotidiana no ocurren tan a menudo como aquellas que precisan de un lápiz, aquí os damos una propuesta divertida para conseguir que los niños también puedan familiarizarse con esta herramienta de medición:

 

trucos matemáticos

 

Diles que vas a medir la distancia que pueden alcanzar con un súper salto. Muéstrales la cinta métrica, preferiblemente una que no tenga bordes metálicos, y enséñales cómo usarla. Dado que los niños pequeños a menudo comienzan a medir objetos comenzando en la marca “1” de la regla, proponles hacerlo al revés y que comiencen a medir desde el final de la cinta. Luego, encuentra un buen lugar para que comiencen a saltar y asegúrate de que la “línea de inicio” esté claramente marcada. La cinta americana puede funcionar muy bien para esta función. A los niños les encanta hacer un seguimiento de lo lejos que pueden llegar a saltar y les gusta comprobar si pueden batir su récord. Si es necesario, ayúdalos a leer los números en la cinta métrica y haz preguntas como, “¿cuántos centímetros más saltaste esta vez?” Para llevar esta actividad al siguiente nivel, comprueba si los niños pueden encontrar objetos en la casa que midan la misma distancia que hayan conseguido saltar. También puedes pedirles que midan la longitud de su pie o de su brazo o introducirlos en juegos de medición con una regla que consista en encontrar objetos que midan aproximadamente seis centímetros, diez centímetros…, etc.

 

  • Calendario

El calendario tiene un gran impacto cuando se trata de momentos matemáticos que se pueden enseñar. Los niños de esta forma no solo aprenderán a contar los meses del año o los días de la semana, sino que también reforzarán la memoria y comenzarán a comprender el concepto de tiempo y cuánto tiene que pasar hasta que algo suceda, como por ejemplo la llegada del verano tras la Navidad.

Los beneficios del aprendizaje matemático son muchos, pero el uso del calendario le añade múltiples beneficios emocionales positivos más. Cuando los niños saben qué esperar, se sienten más relajados y dentro de un control necesario para su estabilidad emocional.

Una buena recomendación es hacerse con un calendario de 12 meses y colgarlo en un lugar prominente de la casa o del aula, lo suficientemente bajo como para que los niños puedan “leerlo”. Puedes ayudar también a los más pequeños a señalar y anotar eventos semanales importantes, como la clase de gimnasia de los lunes a las 9:30 a.m., la de los miércoles de práctica de fútbol a las 3:30 p.m., o la visita de la abuela y el abuelo el sábado a las 11:00 a.m. Cada mañana, anímate a hablar sobre los acontecimientos diarios y relaciona algunos con las matemáticas con preguntas sencillas como: “¿Cuántos días más faltan hasta que la abuela venga de visita? ¿Cuántos días hay en septiembre?” A medida que los niños crezcan, podrán ir ellos mismos anotando los acontecimientos del año que más importancia tengan según su propio criterio, lo que les permitirá contar días y semanas, y trabajar con las cifras cada día. Esto, además de reforzar el pensamiento matemático, ayuda a los niños a aprender cómo configurar y estar al cargo de sus propias vidas. Sin duda otro beneficio adicional ultra positivo.




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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