Las escuelas necesitan más tiempo de recreo para jugar

Recoges a los niños del cole y les preguntas cuál ha sido la parte que más les ha gustado del día, y casi con toda seguridad que muchos de los niños que escuchen dicha pregunta dirán que ha sido el recreo. Pero esa respuesta no debería sorprendernos, pues aún deberíamos poder recordar cómo era esa maravillosa sensación de escuchar el timbre y saber que por fin llegaba el descanso y la hora de jugar con los amigos.

Saltar la cuerda, columpiarse en las barras, jugar a pillar o a los juegos de palmas, o  simplemente disfrutar del aire libre, solía ser también una de las actividades más bonitas y agradables que realizaban los que ahora ya son padres y/o profesores. Sin embargo, hoy en día cada vez parece estar más en peligro ese pequeño momento destinado al recreo en las escuelas.  Muchos centros, sobre todo de EE.UU., están reduciendo cada vez más el tiempo de juego de los niños en detrimento del aumento de los minutos para las clases habituales.

A priori podría parecer que esto no es malo, pues, ¿qué podría estar mal en querer dedicar más tiempo al aprendizaje y al estudio? Pues el error está en que para que dicho aprendizaje pueda ser positivo es preciso que los niños cuenten también con esa parte del día en la que pueden desconectar sus pequeñas mentes y divertirse socializando.

 

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La importancia del recreo para la enseñanza

Una de las causas que aducen aquellos centros que han reducido el tiempo de recreo o defienden el hacerlo, es la necesidad de priorizar el aprendizaje estructurado en el aula y la falta de tiempo que siempre se tiene para poder llegar a buen término con las planeaciones a final de curso.

Cada vez más escuelas buscan un modelo de aprendizaje y estudio competitivo, con objetivos muy concretos de rendimiento y pruebas y evaluaciones completamente estandarizadas. Todos esos estándares y pruebas obligatorias no suelen tener demasiados beneficios a la larga en el aprendizaje efectivo de los más pequeños, pero mucho menos aun cuando de ello depende el sacrificio de uno de los momentos más importantes del día en la infancia, que es precisamente ese ratito de recreo y de desconexión.

Dichos estándares también son una importante fuente de presión para los docentes, que muchas veces se ven obligados a ir restando minutos al recreo para poder cumplir con todo lo acordado con la escuela como objetivos a cumplir. Pero debemos tener en cuenta, a pesar de toda la complicación que tiene el llegar o no llegar a los objetivos, que el hacerlo nunca puede ser en perjuicio de los niños, y es lo que ocurre cuando se apunta directamente al recreo como el responsable de cumplir con esos estándares marcados. Y es que, salir a jugar, puede ser tan beneficioso o más que cumplir con las materias en el aula.

 

 

Beneficios del recreo que tal vez desconocías

 

  • La actividad física puede mejorar la función cerebral

La libertad de moverse, correr y jugar, especialmente al aire libre, tiene un impacto tremendo en las habilidades de los niños para concentrarse y controlarse a sí mismos a lo largo del día. La mente no puede ser educada sin usar el cuerpo, por lo que el aprendizaje debe ser una integración de pensamiento y movimiento. De hecho, ni siquiera un adulto se sentiría a gusto y concentrado si tuviera que pasar horas aferrado a una silla escuchando temas y temas por aprender, así que mucho menos los niños.

 

  • El recreo promueve las habilidades sociales

El tiempo de recreo brinda más oportunidades para la socialización, el trabajo en equipo y la práctica de habilidades para la resolución de conflictos. Pedir a otros niños que jueguen, explicar las reglas de un juego complejo o resolver disputas, son todas lecciones importantes que los niños solo pueden aprender si se les da el tiempo necesario para jugar.

El recreo, a su vez, también ofrece la oportunidad de que los niños fortalezcan sus habilidades de liderazgo y negociación, y puede prevenir el acoso escolar. A los niños les encanta jugar y, cuando surge un conflicto, se ven obligados a practicar esas habilidades sociales vitales para poder volver a divertirse cuanto antes.

 

  • El recreo combate la obesidad infantil

Aproximadamente uno de cada cinco niños en edad escolar tiene exceso de grasa corporal, por lo que se recomienda que practiquen al menos una hora de ejercicio al día, lo que puede ser más difícil de lograr si los niños no pueden descansar y se pasan sentados en su pupitre todo el día. Un estilo de vida saludable y activo es una rutina que necesita práctica y refuerzo para convertirse en un hábito de por vida, y el recreo ofrece a los niños esa oportunidad de mover el cuerpo y acercarse a los 60 minutos de actividad física recomendados, reduciendo así sus posibilidades de tener que luchar contra la obesidad.

 

  • El recreo reduce el estrés

El recreo al aire libre también brinda el beneficio de experimentar aire fresco y sol, ambos conocidos por aumentar la salud y el estado de ánimo en general. La luz solar también es una fuente clave de vitamina D, que aumenta la capacidad de aprendizaje y la productividad.

La actividad física en la que participan los niños durante el recreo también puede reducir los niveles de estrés y permitir que los niños se sientan más relajados. En un sistema educativo que continúa poniendo expectativas cada vez más altas en los niños, reducir y aprender a manejar el estrés es la clave del éxito.

 

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  • No requiere apenas tiempo ni esfuerzos

El recreo no tiene por qué extinguirse de las escuelas cuando en realidad supone muy pocos minutos de todo el conjunto de horas que los niños pasan en el colegio. Así, por ejemplo, si un colegio piensa seriamente que no puede dedicar media hora a un recreo, puede establecer más descansos aunque de un tiempo más reducido a lo largo de toda la jornada. Todo por seguir manteniendo y alentando la importancia del recreo en las escuelas, en especial en aquellas de educación temprana. Otra buena idea puede ser establecer las clases al aire libre, siempre y cuando el tiempo lo permita, para que los niños puedan respirar aire puro y relajarse un poquito mientras aprenden.

 

Pero el recreo no es la única forma de fomentar el aprendizaje y menos cuando solo se toma como una forma de tomar un descanso, sin nada más añadido. Crear ambientes de aprendizaje sólidos o dar con técnicas de enseñanza que puedan combinarse con la relajación, como la idea de dar clases al aire libre, es también algo muy importante para mejorar ese clima y para entender de manera correcta cuál es el verdadero papel que tiene el recreo para los niños.

No subestimes nunca la importancia del recreo en la escuela ni te olvides, como padre o docente, de que el juego y el movimiento son aspectos vitales para el aprendizaje y, por tanto, tiene (o debe tener) una importancia de primer orden en los programas escolares de primera infancia. Cuando una escuela o profesor, de manera particular, considere de forma seria el recortar o suprimir el recreo, debería también reflexionar y evaluar si las razones para hacerlo pueden superar de verdad el montón de beneficios que supone el vivirlo y disfrutarlo para la infancia.

 

 




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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