Cómo la neurociencia puede mejorar el aprendizaje

La neurociencia es el campo de la ciencia que estudia el sistema nervioso para dar cuenta del funcionamiento cerebral. La neurociencia, en este sentido, pone en el centro del estudio el funcionamiento del cerebro desde todos los ángulos: el biológico, el molecular, el celular, el conductual y el cognitivo.

En consecuencia, cuando hablamos del aprendizaje desde la neurociencia nos enfocamos en estos últimos dos aspectos, en el desarrollo conductual y en el desarrollo cognitivo, que junto con la psicología nos aportan conocimiento para mejorar nuestro estilo de aprendizaje.

Entonces, ¿cómo podemos mejorar el rendimiento académico y el proceso de aprendizaje en el sistema educativo según la neurociencia? Desde la neurociencia educativa se dan algunos aportes al respecto de los que informamos más detenidamente a continuación.

 

 

Prácticas necesarias para el aprendizaje según la neurociencia

 

  • Es necesaria la actividad física. La actividad física regular contribuye a la mejora de la memoria y a la velocidad de procesamiento de la información. Cuando nos ejercitamos se libera una proteína en el cerebro que aumenta la capacidad de las neuronas de interconectarse. Basta con una caminata a buen ritmo de al menos 30 minutos diarios para mejorar nuestra salud.

 

  • Procurar una alimentación equilibrada. Para que el cerebro funcione adecuadamente y estimule la memoria es necesario tener una alimentación equilibrada y rica en frutas y vegetales así como muy baja en grasa. Está comprobado que las dietas altas en grasas reducen la plasticidad cerebral.

 

  • Dormir bien antes de procesos de aprendizaje. Dormir las 8-10 horas recomendadas durante la noche es ideal para tener un buen nivel de descanso y un cerebro listo para aprender nuevos conocimientos. Sin embargo, se ha comprobado también que aún durmiendo durante ese número concreto de horas una persona puede alcanzar un mejor nivel de memoria, un cerebro intuitivo y un alto nivel de creatividad tras una siesta previa a un proceso de aprendizaje.

 

descanso niños

 

 

  • Desarrollar la memoria de trabajo. Se le llama memoria de trabajo a aquella que nos ayuda a razonar, a pensar, a planificar, a la toma de decisiones… Por tanto, está estrechamente relacionada con el hemisferio izquierdo del cerebro y se cultiva cuando desarrollamos las matemáticas, la filosofía o jugamos al ajedrez.

 

  • Crear métodos para recordar lo aprendido. Existen varios métodos para estimular la memoria a largo plazo, como por ejemplo hacer preguntas sobre lo aprendido. Este método puede implementarlo un profesor en clase con sus alumnos al terminar un debate sobre algún tema. La lectura en voz alta es otro método que ayuda al cerebro a enfocarse y a aumentar los períodos de atención.

 

  • Fomentar la lectura. La lectura es el mejor ejercicio para el cerebro, ya que estimula tanto el hemisferio izquierdo como el derecho. El izquierdo se ve forzado a trabajar en momentos en los que hay que hacer razonamientos, emplear la memoria o hacer conexiones con nuestro lado social y emocional. Se activa el hemisferio derecho cuando transformamos los códigos de las letras en imágenes.

 

Estos son solo algunos de los avances que va aportando la neurociencia a la educación y a los procesos de aprendizaje, pues queda mucho por avanzar y por descubrir.

 

 

Neurociencia aplicada en el aula: pautas para llevar a cabo

 

  • Los niños siguen nuestro ejemplo. Si nos ponemos nerviosos y alzamos nuestra voz, ellos también lo harán. Por el contario, si nos comunicamos con calma ellos aprenderán la regulación emocional más rápidamente. Si nos disculpamos cuando cometemos errores, ellos aprenderán a hacer lo mismo.

 

  • Los niños responden a la conexión. Los niños necesitan orientarse con ayuda de sus padres. Por eso, cuando los niños van a la escuela, buscan un adulto a quien seguir. Y para ser ese adulto al que los niños quieren seguir, los maestros necesitan conectar con ellos. A veces la seguridad y el cariño es todo lo que un niño necesita para recuperarse.

 

  • La atención y la prevención evitan problemas. Dado que los maestros no pueden dejarlo todo muchas veces para atender a un solo alumno en cuestión, es interesante desarrollar un “plan preventivo de interrupciones”. En dicho plan es fundamental que conste la necesidad de responder con empatía a lo que exprese cada niño, asegurándose de establecer conexiones con todos, aunque sea por poco tiempo.

 

empatía aula

 

 

  • Los niños responden mejor al entrenamiento que al control. Todos los humanos se resisten a ser “empujados” en la vida y a no participar con pleno derecho en ella, y los niños no son una excepción. Entonces, por ejemplo, ¿por qué no se habla con los niños sobre las reglas que necesita un aula y por qué? Cuando los niños participan en la creación de las reglas, es mucho más probable que las hagan suyas y las sigan.

 

  • La empatía puede ser una varita mágica. Dedicar el final de cada clase o el comienzo a escuchar a los alumnos y a ponerse en su piel ante sus preocupaciones y problemas puede ser una auténtica varita mágica para el buen funcionamiento del aula, y hará que todos los estudiantes se sientan atendidos y escuchados sin necesidad de tener que interrumpir el curso de una clase. Y es que la empatía es una auténtica varita mágica para el buen funcionamiento no solo de la clase, sino de la vida en general.

 




Autor: Almudena Orellana

Cofundadora del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, escritora creativa y redactora jefe. Leer más

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