Las aulas excesivamente decoradas perjudican el aprendizaje

Son muchos los elementos que tienden a decorar las aulas de infantil y de primaria: fichas para reconocer emociones, fichas de normas de comportamiento, ilustraciones, ambientaciones temáticas, mapas…Sin embargo, y aunque ayudarse de estos materiales no es malo en sí, sí que un exceso de los mismos puede terminar perjudicando a la capacidad de atención de los más pequeños, y en consecuencia a su proceso de aprendizaje.

De hecho esto es algo que ya han corroborado diferentes investigadores internacionales del panorama educativo, como es el caso de Anna V. Fisher, Karrie E. Godwin y Howard Seltman, pertenecientes a la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania. Dichas investigadoras observaron que la saturación de elementos visuales en las paredes repercute de forma directa en la capacidad de permanecer atentos a las lecciones y a las directrices de los maestros/as, dificultando con ello la posibilidad que tienen los alumnos de quedarse con el contenido.

Si un aula está excesivamente decorada los niños tendrán más probabilidades de distraer su atención de lo verdaderamente importante, por lo que sería bueno que reflexionásemos sobre este tema y procurásemos minimizar las decoraciones de las aulas. Recordemos que son muchas horas las que los niños pasan en clase, por lo tanto tienen tiempo suficiente de mirar las paredes y cuanto les rodea durante dichas horas, y de permanecer más tiempo haciéndolo si hay mucho que observar que al contrario.

aula muy decorada

 

Cómo puede afectar esto al uso de las tecnologías en clase

No se trata de que el hecho de utilizar recursos visuales para apoyar una clase sea perjudicial, sino más bien de optimizar dichos recursos y de no sobrecargar con contenidos que a la hora de la verdad poco aportarán al conjunto final de lo que deba enseñarse. En este sentido, es cierto que el uso de la tecnología en el aula aporta un montón más de reclamos al alumnado, pero si dichos recursos están debidamente elaborados para ser capaces de fijar el contenido de una clase o una lección, no pasará nada porque los niños permanezcan atentos. Es decir, que los recursos y las estrategias decorativas y visuales siempre deberían ser un apoyo directo a lo que vaya a tratarse en cuestión.

Todavía falta mucho por investigar en torno a este tema y mucho por saber en torno a la forma en que los ambientes visuales afectan a la atención y al aprendizaje de los niños, pero los avances son clarificadores. En el estudio de los investigadores de la universidad de Pittsburgh se trabajó con un total de 24 estudiantes, probando una serie de lecciones en un aula muy decorada y el mismo número después en un aula sin decoración. Los resultados a este estudio demostraron que los alumnos parecían haberse quedado con más contenidos en las aulas que estaban poco decoradas. No se sabe, sin embargo, si en la práctica de unas aulas menos decoradas los niños con menos capacidad de atención buscarían otros reclamos, como por ejemplo el hablar con los compañeros.

Con respecto al tiempo que los niños pasaron fuera de la tarea en ambos tipos de aulas, la tasa de comportamiento fuera de la tarea fue mayor en el aula decorada (38.6% del tiempo pasado fuera de la tarea) que en el aula con escasa decoración (28.4 % de tiempo pasado fuera de la tarea).

Por eso los investigadores esperan que estos hallazgos sirvan para dar pie a nuevos y más estudios sobre el desarrollo de directrices, que sirvan para ayudar de verdad a los maestros a diseñar aulas de una manera mucho más óptima. El aprendizaje efectivo está en juego.




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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