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La sobreprotección en la crianza: orígenes y consecuencias

La sobreprotección de la infancia, aunque es un fenómeno bastante natural, es algo que  a veces se exagera y se produce en exceso, convirtiéndose en algo más perjudicial que beneficioso, pero, ¿por qué ocurre esto exactamente? En primer lugar debemos tener en cuenta que, cuando se da la sobreprotección de un padre hacia sus hijos, proviene de un acto bienintencionado, lo cual es loable, pero que si tiende al exceso tendrá implicaciones significativas, y a menudo negativas, en el desarrollo social y emocional de los niños y los adolescentes. Por eso es importante saber por qué se produce esto y qué razones pueden encontrarse detrás de la sobreprotección por parte de los padres, así como las consecuencias concretas que ello conlleva en el desarrollo de niños y jóvenes.

 

 

Por qué los padres se vuelven a veces muy sobreprotectores

Son muchas las razones por las que los padres pueden terminar volviéndose demasiado sobreprotectores, como una infancia propia férrea o autoritaria, tener miedo a perder a los hijos…, y un largo etcétera. Veamos a continuación las razones más comunes:

 

 

Consecuencias de la sobreprotección en la infancia

La sobreprotección, o un exceso de la misma, y por muy buenas razones que se tengan, puede terminar interfiriendo en el desarrollo de la autonomía de los más pequeños, lo cual es muy contraproducente. Algo que suele afectar aún más a los adolescentes, que necesitan experimentar y navegar por su vida con independencia y con mayor o menor acierto. Y es que enfrentar riesgos y desafíos de manera personal, o aprender a manejar diferentes situaciones que se nos presenten en la vida, es muy importante para que el día de mañana los hijos puedan valerse por sí mismos sin la ayuda ni la vigilancia permanente de los padres.

 

 

Además, ese exceso de sobreprotección puede acarrear problemas también a la hora de socializar, pues los niños pueden crecer con esas mismas ansiedades de los padres y ese mismo nerviosismo, captando a sus iguales como personas hostiles o malintencionadas (por esa sensación de peligro constante de los padres), y afectando muy negativamente al desarrollo de unas relaciones sociales saludables.

 

Recomendaciones y pasos a seguir para evitarlo

Como hemos ido viendo, un estilo de crianza que prime por encima de todo esa sobreprotección o abuse de ella, ya sea por problemas emocionales de los padres, inseguridades, o por el motivo que sea, puede crear problemas a la hora de que los niños y los jóvenes desarrollen su propia identidad e independencia, así como a la hora de que tengan que aprender a regular sus emociones y su forma de relacionarse, por lo que es algo sobre lo que debemos reflexionar seriamente.

Así, para evitar las consecuencias tan negativas que puede generar el exceso de sobreprotección en los niños, lo más recomendable es despejar la mente, alejar los miedos y las tensiones e incorporar un estilo de crianza y de vida que ofrezca apoyo y protección, pero siempre con independencia. De este modo, algunos de los primeros pasos a seguir para lograrlo, pueden ser los siguientes:

 

 

Por más buenas intenciones que tenga un padre o una madre, hay que pensar siempre en las consecuencias que el exceso de recelo y de vigilancia puede tener en el propio desarrollo de los hijos, pues sus vidas tienen que ir conformándose de manera propia y la sobreprotección solo hará que se vuelvan más vulnerables y con menos recursos para enfrentarse al mundo con resiliencia y determinación.