No obligues a tu hijo a dar abrazos si no quiere

En muchas ocasiones intentamos que los niños muestren afecto por los demás de forma forzada, haciéndoles sentir incómodos y creando una situación desagradable para ellos. Nuestra primera intención hacia los demás es que entiendan que nuestros hijos tienen buena educación y que son muy cariñosos con todo el mundo, pero debemos entender que esto no siempre depende de nosotros, y que la reacción que tengan los niños ante el afecto y el cariño es cosa de ellos y no nuestra. No nos olvidemos de que los niños aún no tienen las reglas de protocolo de los adultos.

Muchos padres muestran preocupación porque sus hijos no abrazan, besan o dan muestras de cariño las 24 horas del día, algo totalmente absurdo y desproporcionado que puede conducir a que el niño/a actué siempre en contra de su voluntad y de sus sentimientos.

Debemos intentar dar a los más pequeños la libertad necesaria para que muestren su cariño cuando lo deseen, siempre y cuando se sientan cómodos con la otra persona y sea por su propia voluntad.

dar abrazos

 

Consejos que podemos seguir como padres cuando esto ocurre

  • Hablar con personas conocidas. Debemos explicar a las otras personas el por qué nuestro hijo no ha dado un beso, un abrazo o no se despide, ya que de esta manera evitaremos que los demás piensen cosas que no son y que comprendan que lo importante es la naturalidad y el afecto, y que no todo el mundo sabe expresarlo de la misma manera. A veces en nuestro estado de ánimo y nuestras ganas de abrazar o besar influyen otros factores como el cansancio o el exceso de energía, lo cual suele ser muy frecuente en los niños, que piensan sin mala intención que pararse a dar abrazos y besos les resta tiempo de jugar.
  • Hablar con los niños. Es aconsejable hablar con nuestros hijos sobre las personas conocidas, sobre todo aquellas que se ven con menos frecuencia (como determinados familiares o amigos lejanos con los cuales tenemos visitas más espaciadas), para que comprendan que verdaderamente necesitan un beso o un abrazo como muestra de amor ante la ausencia (ej.: unos abuelos que viven lejos). Aunque a veces la gente más cercana al niño suele ser la primera en sufrir determinados desplantes y ausencias de muestras de cariño, pero esto es bastante más lógico, pues la efusividad puede desaparecer con el tiempo y es igualmente comprensible y no implica falta de afecto.
  • Ofrecer alternativas. No es necesario que tus hijos siempre tengan que dar besos y abrazos. Busca otras alternativas si no son muy dados al contacto físico, como por ejemplo chocar las palmas o tirar besitos con las manos. Inculca alternativas y hazles entender que lo importante es saludar y no tanto el cómo hacerlo.



Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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