Cómo saber si nuestros hijos/as mienten

Que nuestros hijos mientan en alguna ocasión es casi ley de vida, y lo es porque todos hemos pasado por ello e incluso lo seguimos haciendo en diferentes circunstancias cuando somos mayores. Lo importante es que esas mentiras sean de poca importancia, mentirijillas, o mentiras piadosas a las que recurrimos por temor a algún mal mayor.

Como padres es lógico que nos preocupemos si pensamos que nuestros hijos nos están mintiendo u ocultando algo de sus vidas, pero la confianza que depositemos en ellos, así como nuestro ejemplo y educación, serán la base para que esto no ocurra, o de ocurrir, que sea algo que carezca en realidad de importancia.

En cualquier caso, si lo que queremos es poder saber cuándo nos están echando una mentira, existen múltiples mecanismos a través de los cuales poderlo descubrir.
 


 

La importancia de los gestos para reconocer las mentiras

Los psicólogos saben muy bien que el lenguaje gestual puede llegar a decirlo todo de una persona, y es completamente cierto.

El nerviosismo es una de las principales características que podrán delatar una mentira, así como el sudor de la cara o de las manos. Esos nervios pueden conducir a otras señales, a su vez, como la del cambio en el tono facial o incluso de las orejas.

Pero el tono de la piel no es el único que puede cambiar, puesto que el tono de voz también podría llegar a modificarse siendo una buena señal añadida a las anteriores para determinar si nos han mentido o no.

La risa puede ser otra característica a tener en cuenta, aunque si la persona es tímida o nerviosa de por sí podría conducir a equívocos. Por el contrario, la mirada es uno de los gestos más eficaces a través de los cuales interceptar las mentiras. Si el niño/a no es capaz de mantener fija la mirada cuando nos está contando algo, o cuando le preguntemos si es verdad o no lo que nos ha dicho, es muy probable que esté fabulando en su mente y por eso necesite dirigir la mirada hacia un lado o al otro, como echando mano de ideas con las cuales poder salir del paso.

En cualquier caso es bueno que tengamos presente que mentir, en un momento dado, puede ser algo normal. Lo importante es educar a los niños en el valor de la honestidad y de la sinceridad, y así conseguiremos que las mentiras queden poco a poco en el pasado como parte de un juego infantil más.







Autor: Bosque de Fantasías

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