La tarea docente: ¿motivación o apatía?

La enseñanza es una actividad que se desarrolla en un ambiente complejo e incierto. Es un proceso que tiene en cuenta muchos elementos: las características de los alumnos, el ambiente de la clase, el entorno social…

Desde este contexto polifacético, los docentes muestran determinadas actitudes que expresan ilusiones y desencantos ante la enseñanza. Los docentes podrán mostrarse ante la enseñanza como agentes pasivos o activos. Veámoslo a continuación:

En la enseñanza, como agente pasivo, se valoran los procedimientos y la evaluación desde una enseñanza rutinaria y mecánica, preocupada por estructurar el día escolar, corregir los materiales propuestos y mantener el control.

Los docentes asumen un rol pasivo en la interacción con los niños y se adaptan a un entorno de trabajo rutinario. En estos ambientes se da la incapacidad para motivar a los alumnos y tomar decisiones que afectan al proceso de enseñanza-aprendizaje.

La principal motivación se centra en enseñar bien, producto de una concepción estructurada y jerárquica de la educación. Desdichadamente, son muchos los docentes desmotivados, frustrados y abrumados ante las diversas tareas de su práctica docente.

La práctica como agente activo, hace referencia a profesores dinámicos e ilusionados que apuestan por el desafío y crecimiento continuo, expresando generalmente un mayor compromiso con el centro, centrándose en las necesidades de los alumnos.

Presentan además, una actitud positiva hacia su trabajo, reflejada en su esfuerzo por desarrollarse personal y profesionalmente. Pero, ¿qué elementos o condiciones promueven la motivación y el entusiasmo del profesor?

motavacion profesor

Las relaciones con el resto del profesorado

La integración proporciona a los docentes un grado de seguridad y de confianza, animándose a adquirir nuevas habilidades y estrategias.

En estos contextos se potencian las decisiones entre docentes, orientadas a la planificación de la enseñanza y la mejora de la práctica.

Entornos de trabajo vinculados a la solución conjunta de problemas

Un espacio de trabajo centrado en la solución de problemas, necesita de un profundo sentimiento de grupo que anime a los profesores a reflexionar sobre su práctica y a encontrar formas de mejora permanentes.

Evaluación continua

El reconocimiento al trabajo realizado y la evaluación continua animan a la crítica constructiva.

Recursos suficientes

Un ambiente con los recursos adecuados proporciona las condiciones y las herramientas mínimas para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Sin embargo, los recursos sólo constituyen una condición necesaria pero no suficiente para generar niveles de motivación altos.

Lo que resulta indispensable es asumir una nueva forma de entender la relación entre la teoría y la práctica, favoreciendo un conocimiento profesional-personal que se construya a partir de la experiencia práctica y del intercambio colaborativo con el resto del profesorado. Desde este contexto interactivo y dinámico, se concibe al docente como:

“Profesional activo, inteligente, cuya actividad incluye el establecimiento de objetivos, la búsqueda de información, la formulación de hipótesis…”.

Una de las tareas principales de la docencia consiste, como se ha venido diciendo, en la reflexión. La reflexión es un proceso donde el conocimiento de la realidad deriva de la propia experiencia. La reflexión en la acción constituye un espacio de contrastación entre los esquemas teóricos y la realidad.

Esta concepción del docente como investigador de su práctica, encuentra sus raíces en la obra de Stenhouse (1984), quien defiende una cultura profesional autónoma, así como una actitud indagadora sobre la práctica. Apoyarse en la práctica supone un proceso de reflexión y toma de decisiones constante.

La habilidad del profesorado para reflexionar en y sobre su acción y tomar decisiones coherentes incide en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Lo más recomendable es apostar por un Modelo Colaborativo, que parta de la identificación de necesidades y la priorización de las mismas para elaborar los planes de acción más adecuados para la solución de los problemas que se vayan presentando.

Se atenderán una serie de fases:

  • Creación de espacios y tiempos para el debate entre el profesorado.
  • Análisis e identificación de situaciones problemáticas.
  • Clarificación y formulación de problemas.
  • Búsqueda conjunta y coordinada de soluciones.
  • Elaboración de planes de acción.
  • Desarrollo de dichos planes y seguimiento de lo realizado.

Este proceso mejora la calidad de la enseñanza, potenciando la capacidad de los docentes para elaborar un diseño crítico y reflexivo sobre su práctica.

Pero también hay otros aspectos muy necesarios que deben ser inherentes al docente, además de la capacidad para la reflexión, como:

Capacidad para realizar un ejercicio riguroso, sistemático y coherente, actitud comprensiva hacia el grupo de clase, conocimiento disciplinar e interdisciplinar del currículum, dominio de destrezas metodológicas…

A modo de conclusión se pueden establecer las siguientes anotaciones:

  • La actitud del docente constituye un elemento importante para el desarrollo profesional.
  • La enseñanza orientada exclusivamente a la solución de cuestiones procedimentales, genera mayores niveles de apatía y desilusión.
  • Los docentes dinámicos apuestan por la reflexión en la acción.
  • Las instituciones de Formación del Profesorado desempeñan un papel decisivo, ya que atienden a la diversidad y complejidad del proceso educativo.

 

AUTORA: Mari Paz Quintero Fernández del CSIF (ISSN 1696-7208) -> PDF Original




Autor: Bosque de Fantasías

Comparte este artículo en

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *