Frases para mejorar la autoestima de un niño

En ocasiones, más que tratarse de cómo hablar a los niños para reforzar su autoestima, se trataría de no acabar con ella. Esto quiere decir que los niños pequeños, en origen, no suelen carecer de autoestima, y que son precisamente los estímulos externos y el trato con los adultos lo que puede llevar a que vayan adquiriendo complejos y determinadas inseguridades.

Y, aunque cierto es que no podemos controlar el mundo de nuestros hijos en aquellas horas en las que no están a nuestro lado, sí que podemos hacer mucho por nuestra parte a la hora de hablarles y comunicarnos con ellos.

Las prisas, el mal humor del día a día propiciado por el estrés, o el propio cansancio, hacen que no reparemos mucho en las cosas que nos dicen los peques o, peor aún, en aquellas que les decimos nosotros. Sin embargo, estar atento a dichas palabras y aplicarnos una serie de pautas y de frases adecuadas, puede hacer mucho no solo por los niños, sino también por la forma en la que se relacionen con los demás y por el ambiente que se respire en casa.
 


 

Frases inteligentes con las cuales dirigirnos a los peques

  • A la hora de reforzar y aplaudir algún logro o habilidad nueva, evita hablar con la primera persona del plural y acuérdate de que el logro es de tu niño y nada más: ¡qué bien lo has hecho solito!
  • Preocúpate por el día a día del niño y házselo saber: ¿qué tal te ha ido en el cole? ¿Cómo te encuentras hoy? ¿Qué tal te va con tus compañeros?
  • La paciencia no es una de las habilidades propias de un niño, y por eso es muy importante que sepamos estar ahí para acompañarles en sus “fracasos”. Cuando se caigan al suelo o la tarea del cole les salga mal, anímales a seguir adelante y haz que comprendan que todos cometemos errores: “confío en ti” “inténtalo de nuevo, ya verás cómo te sale mejor”.
  • Nunca les compares con otras personas, del tipo que sean. Céntrate en los avances y progresos de tus hijos y acuérdate de hacer un refuerzo positivo al respecto, por mal que les salga: “lo has hecho mucho mejor que ayer, ¡progresas muy rápido!”
  • Acepta tus errores como adulto y sé capaz de pedir perdón a tus hijos cuando sepas que los has decepcionado o no te has portado bien con ellos: “perdóname, hijo, te quiero mucho”. Esto, a su vez, les hará comprender que pedir perdón no es algo de lo que haya que avergonzarse en la vida, sino todo lo contrario.

 

Y, sobre todo, no te olvides de que no se trata de mentir ni de adular, sino de practicar el refuerzo positivo (base fundamental para la superación y para la autoconfianza), realizado siempre desde el cariño y el respeto hacia tus hijos y hacia los demás.







Autor: Bosque de Fantasías

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