3 trucos para canalizar el enfado y la frustración de los niños

De forma muy común cometemos el error de intentar calmar a los niños cuando se enfadan diciéndoles que deben portarse bien, que no deben enfadarse por tonterías, que no deben tener mal genio…En definitiva, discursos que tienden a complicar aún más la cabeza de los pequeños y a angustiarles más de lo que ya se encuentren.

Con mayores o menores motivos, es lógico que los niños se enfaden y se estresen, al igual que nos ocurre a nosotros los adultos, pero podemos hacer mucho más por ellos a la hora de solucionarlo y con técnicas que van mucho más allá del tradicional discurso que no suele conducir a nada.

Toma nota de algunos de los mejores métodos que existen para que los niños se relajen y canalicen mejor su enfado y su frustración.

 

MÉTODOS DE RELAJACIÓN

  • Enséñale a acariciar: puede ser a la mascota de casa, a sus papis o incluso a sus muñecos y peluches. Enseñar a dar mimitos y caricias nos alegra y nos ayuda a aliviar endorfinas, casi como cuando se experimenta un estado de enamoramiento o se hace ejercicio. Los pequeños aprenderán a relajarse de esta forma tan amorosa, al tiempo que desarrollan su capacidad de dar cariño hacia los demás. Todo ventajas.
  • Realízale masajes en los pies o en la espalda sin cosquillas. Esto resulta fundamental para alcanzar un estado pleno de relajación que con las cosquillas no lograríamos, pues producen generalmente el efecto contrario.
  • Música para aprender a relajarse: aunque a los niños pequeños les encantan los ritmos y canciones hechas especialmente para ellos, este tipo de música suele buscar la interacción de los niños y sus estimulación, o lo que es lo mismo, todo lo contrario a un estado de relajación. Cuando quieras que desconecte de la jornada diaria o veas que se encuentra muy nervioso/a acude a nanas o a música ambiental o clásica con la que alcanzarás el efecto de desconexión deseado. Ayúdale en el proceso tumbándote en el suelo junto a tu hijo, y háblale con voz suave para que te acompañe en la visualización de cosas bonitas como las flores o las nubes.





Aunque las palabras también pueden ser necesarias, sobre todo en momentos determinados, es bueno saber y recordar que no siempre son suficientes, y que un niño pequeño aprende mucho mejor con ejercicios prácticos que con teorías que escapan bastante aún a su comprensión y razonamiento.

Estas tres técnicas de relajación pueden resultar extremadamente sencillas, sobre todo cuando necesitemos calmar a un niño excesivamente enfadado y parezca imposible la idea de contener su exagerada rabieta, pero si tendemos a practicarlas con asiduidad, o incluso todos los días a ser posible, pronto nos daremos cuenta de la importancia que tiene el adquirir ciertos hábitos de relajación para saber controlar después esos momentos de enfado y mostrar una mayor dosis de paciencia.




Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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4 Comentarios

  1. Me encantan sus páginas, soy maestra de primaria y me enseñan mucho. Felicidades

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  2. Que hacer para que sigan instrucciones los niños sin tener que acudir al chantaje

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