Vuelven los golpes como castigo a la escuela

vuelven los golpes a la escuelaEstados Unidos, adalid de la modernidad, de la educación y el emprendimiento, para muchos, nos sorprende hoy con una noticia que en lugar de representar el avance, parece devolvernos a tiempos oscuros a los que por nada del mundo deberíamos volver.

Al menos tres colegios del estado de Texas han solicitado a los padres de sus alumnos permiso para poder aplicar castigos físicos a aquellos niños que no tengan un comportamiento considerado adecuado. En concreto estos centros escolares han implantado el uso de unas paletas de madera con las cuales poder pegar en las nalgas a los niños castigados. Sí, exactamente igual que en siglos pasados, cuando a los niños en lugar de darles alegría el ir, aprender y pasar tiempo en la escuela, les daba miedo el simple hecho de ver al maestro y profesor de turno.

Los directores y profesores se amparan en el supuesto consentimiento previo que, a la hora de realizar la matrícula, piden a los padres por escrito. Es decir, que bajo esta premisa, tan solo recibirían ese castigo físico aquellos niños que hubiesen recibido el consentimiento de sus progenitores. Pero, y poniendo francamente en duda que esto a la hora de la verdad se cumpla, lo verdaderamente triste de la noticia es ver que en países del primer mundo, y supuestamente a la vanguardia de todo y de todos, se golpeen tan indiscriminadamente los valores de la educación y del derecho de todos los niños y niñas de forma tan impune.

Que el ideólogo de este sistema sea uno de los coordinadores del comportamiento escolar de uno de los centros, un tal Andrew Amaro, tampoco deja indiferente. ¿Cómo puede ser que personas con cargos insertos en el mundo educativo, y en pleno siglo XXI, puedan recurrir a las supuestas bondades y eficacias de una técnica tan conservadora y terrorífica?




El error de educar con el miedo

Nadie duda de que con este tipo de castigos los niños cambien de actitud, pero desde luego no lo harán por lo arrepentidos que estén de sus acciones o de sus rebeldías, sino por el propio miedo al castigo y al dolor, así como a la vergüenza que puede suponer ante una comunidad y frente a sus compañeros.

El miedo, la amenaza y el dolor nunca pueden ser el camino hacia nada bueno y positivo, y coaccionar a personas aún en crecimiento con este tipo de técnicas, desde luego no nos llevará nunca a un mundo del que se pueda presumir ni sacar provecho, ni tampoco a un futuro en el que los niños puedan sacar lo mejor de sí mismos.

Los niños tienen derecho a una educación de calidad, por derecho, y para ello toda la sociedad en su conjunto debe contribuir poniendo su granito de arena. De este modo, granito a granito, podremos conseguir que los niños sepan y jamás duden de la importancia de la escuela y disfruten, en, y de ella.

Ojalá esta terrible noticia quede, dada la repercusión que ha tenido, en una simple anécdota y dichos métodos arcaicos pronto sean rectificados por dichas escuelas, por el bien de la infancia y de la educación.







Autor: Bosque de Fantasías

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