El problema de los padres permisivos: Consejos y TIPS

Muchos padres piensan que siempre es mejor ser amigo de sus hijos pero, ¿hasta qué punto? ¿Cuál es la relación idónea que deberíamos tener con nuestros hijos para que sepan y no pierdan el respeto que deben tener hacia sus progenitores?

Cada vez que hablamos de padres permisivos, lo primero que se nos viene a la cabeza son padres que no ponen nunca límites a sus hijos, y esos hijos hacen lo que desean en el momento que quieran y en donde quieran.

Todo eso tiene que ver con un control desde muy pequeños. Existen cierto tipo de actuaciones que, aunque no lo creamos o ya no lo recordemos, están derivadas de vivencias nuestras en el pasado. Si nuestros padres nos castigaban de una manera muy fuerte, tratamos de no hacer lo mismo con nuestros hijos y entonces les dejamos más libertad y decimos en muchas ocasiones la frase “es que son niños” cuando hacen algo que está mal.

Justificamos con esa frase comportamientos que no son apropiados y lo hacemos porque muchas veces decimos que queremos ser amigos de nuestros hijos, pero lo cierto es que es muy difícil que ellos nos vean como tal, en especial en periodos como el de la adolescencia.

Es necesario que establezcamos reglas como padres desde muy pequeños, por ejemplo con horarios o normas dentro del hogar, que deben consensuarse con todos los miembros de la casa para que el niño se sienta partícipe de esas mismas normas. De esa manera le será más difícil romperlas al haber contribuido a crearlas.

Es tan fácil como sentarse en una mesa y hablar sobre las normas que serán comunes para todos, ayudándonos con un juego de pegatinas con caras sonrientes que se pegan en cada tarea que el miembro haya realizado bien. Al final de la semana, se ve quién ha ganado, otorgándose si se desea un premio que fomente, por ejemplo, la cultura (ir a un museo, al zoo, al cine, etc.). De esta manera el niño estará estimulado a continuar haciendo las tareas de manera correcta.
juegos en familia

Cómo lograr no ser un padre tan permisivo

Para lograr no ser un padre tan permisivo y que a la vez nuestros hijos tengan la suficiente confianza para contarnos sus problemas, o simplemente sus vivencias a lo largo del día, debemos comprender que hay reglas entre los padres y los hijos:

  • La confidencialidad: Este es un tema importante y debe mantenerse. Si tu hijo te cuenta algo, por muy superficial que parezca, no está bien que lo oiga por parte de otras personas porque tú lo hayas contado. Si guardas sus vivencias personales únicamente para ti, mejorarás la confianza con tu hijo.
  • Dar permiso o no dar permiso: En el momento en que tú conoces con quién va tu hijo, qué valores le has ido inculcando, y como está desarrollado mentalmente, podrás darle más libertad pues confiarás en él al cien por cien. Este es un asunto clave para saber cuándo debemos ser permisivos o no con seguridad.

Autor: Jesús Falcón

Cofundador del Proyecto educativo Bosque de Fantasías, programador y desarrollador por excelencia, dedicado al mundo educativo y a su evolución.

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1 Comentario

  1. este articulo esta muy bonito muy apegada a las familias modernas o posmodernas que sobreprotejen a los hijos y nos los dejan crecer mental e intelectualmente

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