Lo que los niños recordarán de su infancia

recuerdos infantilesA priori, como padres, podríamos pensar que las cosas que más van a recordar nuestros hijos cuando sean mayores son aquellas que nos han supuesto mucho esfuerzo, sobre todo económico. Grandes viajes, visitas a parques temáticos, videoconsolas, los regalos de Navidad, etc. Sin embargo, esto no es real. Cuando somos pequeños lo que verdaderamente esperamos y valoramos, aunque aún no seamos plenamente conscientes de ello, es el cariño, la atención y los cuidados que nos dedican nuestros padres.

Nuestros hijos quieren que les acompañemos a la hora de ir al colegio; quieren que estemos ahí al pie del cañón en sus entrenamientos o exhibiciones artísticas o deportivas; quieren disfrutar de nuestro tiempo en vacaciones y durante el resto del año, en esos ratitos tan maravillosos que otorga la rutina y el calor de nuestros hogares un día en familia…Es ese trato de cada día el que de verdad tiene un fuerte impacto en nuestros hijos y lo que formará parte indiscutible de sus recuerdos en un futuro.

Son muy frecuentes los niños que con el paso del tiempo, guardan un férreo recuerdo de sus abuelos porque han sido estos realmente los que les han criado y llevado de acá para allá. La falta de tiempo y la obsesión por trabajar el máximo posible para aumentar nuestros beneficios y conseguir más cosas materiales con ellos, hace que muchos padres no puedan compartir todo el tiempo que desearían con sus hijos, ocupando los abuelos en este caso (cuando se tiene esa gran fortuna) su lugar.
 


 

LA IMPORTANCIA DE COMPARTIR EL TIEMPO

Este tipo de situaciones nos indican de forma clara la importancia que los niños le otorgan al tiempo de calidad: las horas en el parque columpiándose bajo el sol y la brisa primaveral en compañía de sus seres queridos, las aventuras que somos capaces de crear con ellos compartiendo sus aficiones y horas de juego, la forma en la que nos esforzamos por saber qué les gusta…Los hijos necesitan ver que, a pesar de las circunstancias o las dificultades, somos capaces de encontrar tiempo para ellos pues, al fin y al cabo, se supone que son lo más importante de nuestras vidas.

Y es que “la buena vida” no tiene por qué hacer referencia a los grandes lujos que podamos darnos porque, ¿acaso no es un lujo el tiempo y de todo lo que depende el paso de cada uno de nosotros por el mundo?

Es cierto que no podemos dejar de trabajar por mucho que nos duela y apene que nuestros hijos compartan poco tiempo con nosotros a diario, pero sí podemos poner de nuestra parte, gracias a pequeños gestos que no cuestan nada y que valen millones. Dedica muchos besos y abrazos, da las buenas noches con mucha magia y miles de cuentos, haz guerras de cosquillas, comparte charlas animadas en torno a cómo os ha ido el día a todos…Detalles que no requieren demasiado tiempo de nosotros mismos pero que demuestran todo lo que nos queremos los unos a los otros.

Nadie es perfecto y eso es evidente, pero puede que la clave para sentirnos mejor y saber que estamos dando lo mejor de nosotros a nuestros seres más queridos, los hijos, sea la búsqueda del equilibrio entre la temible obligación y la mejor de las devociones posibles.







Autor: Bosque de Fantasías

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