Discalculia

La discalculia puede resumirse en la dificultad para aprender y realizar operaciones aritméticas. Consiste en un conjunto de problemas similares a los de la dislexia, pero en lugar de afectar a las palabras es con los números con lo que se tienen dificultades. De hecho está considerada un tipo de dislexia.

Ninguno de los tipos de discalculia tiene relación con el cociente intelectual. De hecho, este problema se da entre la población normal, ya que si existe una lesión o cualquier otro problema mental que imposibilite el aprendizaje numérico, no recibe el nombre de discalculia, sino que se denomina acalculia.
 

Cómo se detecta

Las causas de la discalculia son diversas, por lo que a menudo no es sencillo detectarla. De hecho, hasta los 4 o los 5 años no se puede identificar si se trata de un problema de este tipo. Cuando a partir de esa edad se observa que un niño tiene dificultades para identificar el número mayor o menor en una secuencia, cuál es el que seguiría a continuación o, cuando hace una cuenta progresiva se olvida de alguno de los números, hay que estar atentos ya que podría haber problemas de discalculia.

No entra en la definición de discalculia ver que un niño cuenta con los dedos. De hecho, en la educación primaria este aspecto es bastante frecuente y normal, sobre todo en primer curso. Si este hecho se prolongara en el tiempo, sí que cabría la posibilidad de un problema de aprendizaje.

Expertos mencionan también que, tener dificultades para hacer una cuenta hacia atrás, calcular aproximadamente o no saber el tipo de operación básica a la hora de hacer un problema de cálculo (suma, resta, etc.) pueden ser otros de los síntomas. En este caso, tal vez se necesiten ejercicios para la discalculia que ayuden a superar las barreras a las que puede enfrentarse alguien que sufra de este problema en el futuro.
 


 

Tratamiento

Dado que las causas pueden ser diversas, su tratamiento también incluye diferentes métodos. Por ello es importante localizar primero la causa, para poder tratarlo cuanto antes y evitar que se produzca un retraso educativo importante, lo cual lleva a muchos niños con dificultades a sentir una gran frustración y sufrimiento.

Lo primero que debe potenciarse es la motivación. Los niños deben comprender que solo tienen problemas con las matemáticas, pero que hay otras áreas en las que es seguro que pueden destacar. El mejor tratamiento para la discalculia es la paciencia y el esfuerzo, reconociendo que es un problema que nunca va a desaparecer, pero que se puede mejorar mucho.

Existen ejercicios con los que obtener buenos resultados. Los dictados de números o llevar la puntuación en un partido puede ayudar mucho.

Otra de las actividades para la discalculia es la realización de ejercicios de aritmética, primero en un grado muy elemental y poco a poco incrementando el nivel. Siempre dejando, en cualquier caso, que el niño se tome todo el tiempo que necesite para entender por sí mismo sin acelerar innecesariamente los ritmos.

 

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Autor: Bosque de Fantasías

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