Cuando tu hijo dice NO pero NO lo entiende

cuando un niño dice la palabra noUna de las primeras palabras que los niños aprenden al comenzar a hablar es el temido NO. Dirán papá o mamá indistintamente en un principio, pero la realidad es que poco tardarán también en decir la palabra no.

Desde luego, repetirles los términos de papá y mamá para que los aprendan y esbocen cuanto antes, es una de las ilusiones que todo padre, sobre todo primerizo, tiene. Pero lo cierto es que no nos damos cuenta de cómo repetimos otras casi con la misma frecuencia, ignorando que, tarde o temprano, también las repetirán. Y el NO es un buen ejemplo de ello.

La realidad es que la palabra “no” está muy a menudo en boca de nosotros, los padres, y debemos reflexionar con respecto a su uso en los primeros años de infancia. Esto evitará que los más pequeños empleen este término como una de sus palabras favoritas durante el desarrollo de su lenguaje y, lo que es más importante, que desarrollen conductas pobres y negativas que les incapaciten como seres independientes y asertivos.

 

Cómo poner fin a esta etapa

Una de las formas más efectivas de poner fin a esta etapa de repetición, rebeldía y/o negatividad, es centrarnos en el SÍ a la hora de hablar y de dirigirnos a los niños. En estas etapas iniciales de la infancia, los más pequeños aún no han desarrollado la capacidad de raciocinio, lo que significa que escuchar a sus padres decir no a cada momento a ellos tan solo les resultará algo divertido. Esto hace que niños y niñas tengan poca o una nula conciencia aún de que las conductas que les reprendemos con este temido NO puedan ser peligrosas para ellos: acercarse a la televisión, tocar los botones de la lavadora, ensuciarse, comerse las pinturas, pintar en la pared…etc.

Evidentemente tenemos que estar pendientes de ellos para evitar que se lastimen, pero tal vez, si nos centrásemos en fomentar los síes en lugar de los noes, evitaríamos de por sí muchas situaciones de peligro y centrarían su atención en lo que pueden hacer y no en lo contrario. Digámosles que SÍ pueden pintar con las manos; que SÍ pueden ensuciarse o que si ocurre no pasa nada; pongamos protectores eléctricos y otras medidas de seguridad para adelantarnos con ellas a sus posibles pasos; alejemos de su alcance todo aquello que no queramos que cojan o toquen sin querer…en definitiva, se trata de evitar que ocurran ciertas situaciones.

Recordemos también que si un niño aún no entiende del todo bien que porque toque algo con sus manitas se pueda romper… ¿de qué nos sirve el regañarle? Los niños más pequeños necesitan que nosotros, como adultos, les guiemos en sus pasitos y en el desarrollo de su vida y de su lenguaje, y por tanto nuestro ejemplo es vital en todo momento.

Ya habrá tiempo más que de sobra, cuando crezcan, de educarles en torno a lo que está bien y no lo está tanto, aunque el observar a sus padres siempre sea, en la mayoría de los casos, el mejor de los aprendizajes posibles.

Autor: Bosque de Fantasías

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