6 ventajas de que los niños jueguen al aire libre

¿Jugar al aire libre? ¡Por supuesto!

Según un estudio reciente, niños de todo el mundo de entre 5 y 12 años, pasan tan solo una hora diaria al aire libre. Los presos de máxima seguridad salen dos horas al patio. Un dato escalofriante, si tenemos en cuenta los múltiples beneficios que tiene el estar fuera de casa para los niños de cualquier edad. La inseguridad, la televisión, los videojuegos o Internet, han contribuido a este “encierro” forzoso. Hasta el punto que ya se pueden observar secuelas sociales como la obesidad infantil, la depresión, la falta de interés y/o problemas para adaptarse al entorno inmediato o socializar, antes casi exclusivos de los adultos.

Merece la pena leer las ventajas que supone jugar al aire libre y reflexionar si podemos hacer algo más para que nuestros hijos disfruten de esa libertad y se desarrollen mucho mejor en todos los aspectos.


  1. Reduce el estrés: Tener espacio otorga libertad de movimiento favoreciendo la actividad física y la liberación de endorfinas, lo cual reduce la ansiedad y el estrés. Podríamos decir que niños cansados, es igual a niños relajados y más felices.
  1. Desarrolla la imaginación: En ludotecas, casas o parques infantiles hay organización. Sin embargo, en la naturaleza el niño requiere de su imaginación para crear, elegir, tomar decisiones y, sobre todo, definir sus propios límites.
  1. Previene la obesidad: Los niños necesitan moverse, correr, saltar. Antes apenas había obesidad infantil y hoy en día los datos son preocupantes. Una vida sedentaria unida a una dieta rica en azúcares y grasas, ha hecho posible que hablemos de una epidemia de niños con problemas de adultos. No dejemos que esto suceda y hagamos posible que vuelvan a jugar en movimiento.
  1. Fortalece el sistema inmunológico: El exceso de higiene y el uso indiscriminado de antibióticos, ha hecho estragos en las defensas naturales de los niños. Estar en contacto con la naturaleza, el aire, el sol o la lluvia, previene alergias e incrementa las defensas. Estaremos contribuyendo, además, a que nuestros niños sean más sanos.
  1. Mejora su socialización: En la calle coinciden con niños de diferentes edades y condición, lo cual les enriquece al ver otras formas de actuar y de jugar. Se verán obligados a negociar y a adaptarse, creciendo como personas y ampliando horizontes. Una lección de vida impagable.
  1. Potencia la relación con la naturaleza: Rompamos los límites y las estructuras, dejemos que los niños se sientan libres y experimenten las sensaciones que el aire libre les ofrece gratuitamente: colores, olores y texturas mágicas, que les harán sentirse más vivos, en contacto con el planeta y con la vida misma.

Por todas estas razones y muchas más, es vital que dejemos que nuestros hijos jueguen fuera de casa. Seguro que hay posibilidades de que lo hagan más a menudo. A lo mejor no todos los días, pero encontrar el momento adecuado y potenciar esa práctica que está llena de ventajas para su desarrollo, nos llenará de satisfacción y hará que veamos pronto la diferencia: un desarrollo integral mucho más equilibrado.


jugar al aire libre


 ¡Seguro que merecerá la pena!

 





Autor: Bosque de Fantasías

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