Tips de cómo actuar con niños rebeldes o desobedientes

La rebeldía en los niños suele ser una etapa normal que cesa con el paso del tiempo; una forma de expresar la personalidad y los deseos, a menudo en forma de “noes”.

Y es que los niños van creciendo de manera progresiva, y en ese crecimiento buscan la forma de manifestar sus sentimientos y sus emociones desarrollando un comportamiento basado, muchas veces, en la forma en la que los demás se comporten con ellos. De esta forma pueden desarrollar un nivel mayor o menor de rebeldía o desobediencia, que en los casos más extremos puede derivar en conducta inquieta o hiperactividad.

Es importante prestar atención a la forma en que interactuamos y hablamos con nuestros hijos y analizar si es verdaderamente la forma correcta, antes de cuestionar el nivel de obediencia y rebeldía de los niños.

Pero si una vez tenido todo esto en cuenta, seguimos pensando que no hay motivos para que un niño sea rebelde o se esté comportando de forma indebida, existen algunos tips para hacer frente a este tipo de situaciones que os describimos a continuación:

 

CONSEJOS DE CÓMO ACTUAR CON ELLOS

Ser ​​paciente

Ser paciente es una de las claves fundamentales. Si se trata de un niño testarudo, perder los estribos nunca será la solución adecuada,  puesto que llevará como consecuencia, a un aumento de la insubordinación y de la desobediencia.

Hacerles partícipes

Cuidado con dar órdenes directas a los hijos, ya que en alguna ocasión siempre es bueno hacerlo en forma de preguntas para que sientan que están eligiendo ellos mismos.  Obviamente, por ejemplo, a la hora de comer, una vez a la semana podemos decirles que qué es lo que les apetece, pero el resto de la semana (y aunque nosotros ya tengamos la idea de lo que vamos a preparar) podemos preguntarles si les apetece algo en particular, aunque sea referido a la bebida o a acompañamientos.

Es importante tener en cuenta que preguntar nunca debe convertirse en una costumbre, o de lo contrario haremos creer al niño/a que puede ordenar lo que quiera a cada momento.




Una buena comunicación

Si reaccionas de forma negativa con el niño porque no obedece, párate un segundo y escúchalo bien. Dale consejos sin obligarle a ponerlos en práctica de forma inmediata. Hablar con él de una forma tranquila y sosegada, utilizando un tono relajado, hará que consigas transmitirle mejor una solución apropiada ante cualquier conflicto.

Centrarse en las cualidades positivas

Refuerza positivamente con palabras su buen comportamiento. El efecto positivo de tus palabras será como magia con respecto al comportamiento de los niños y de esa manera podrás motivarlos para que tengan un desarrollo y crecimiento de lo más positivo.

Firmeza y calma

Es necesario que evitemos los gritos y el nerviosismo cuando un niño/a tenga un mal comportamiento, asegurándonos de que el tono de voz sea firme y al mismo tiempo calmado para tener así el control de la situación, de esa manera debilitaremos la posición de nuestro hijo.

Cuidado con la privación

Algunos padres y madres creen que no se deben llevar a cabo todos los deseos de los niños para que no sean mimados e irresponsables. Creemos que en el término medio está la solución, dejando de forma clara las normas y reglas pero también las libertades. Porque lo cierto es que cuando un niño entiende cuáles son las prohibiciones, no es necesario repetirle cada 2 minutos lo que puede y no puede hacer, ya que eso nos evitará que termine viendo el proceso como una “gran lista” de prohibiciones, aumentando de esta forma su rebeldía o su terquedad.







Autor: Bosque de Fantasías

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