Niños que roban

Los niños actúan de forma impulsiva y casi siempre desconocen las consecuencias de sus actos. Esto, que a priori parece algo natural y falto de importancia, puede conducirles a la realización de actos muy negativos, como por ejemplo el robar.

A su vez, los padres nunca quieren pensar que sus hijos puedan llegar a cometer este tipo de acciones, pues pueden llevar a pensar que son consecuencia de una mala educación por parte de ellos mismos. Pero, quién no ha oído hablar de que hay niños que quitan pinturas en el cole a sus compañeros, o juguetes del parque, y nada tiene esto que ver con que sus padres hayan educado a su hijos mal o bien.

Este tipo de comportamiento es bastante normal en los primeros años de infancia, ya que esa ausencia de conocimiento y razonamiento hace que no sepan que robar es “robar”. Por eso, lo verdaderamente importante cuando este tipo de acciones tienen lugar es centrarse en su corrección explicándoles cuáles pueden ser las consecuencias de dichos actos. No debemos recurrir como adultos a frases del tipo, “son cosas de críos” porque, aunque verdaderamente lo sean, su falta de corrección puede conducir a que este tipo de comportamientos se alarguen en el tiempo y resulte después mucho más difícil erradicarlos.

Los niños deben crecer sabiendo que no todo lo que se encuentra a su alrededor les pertenece, y que debemos respetar las cosas y el espacio de los demás. Es muy importante también que crezcan alejados de sentimientos negativos como el egoísmo o el materialismo, puesto que desear cosas que no se pueden tener puede conducir de igual forma a la insatisfacción personal y al robo.

Valores como la empatía y la honradez serán fundamentales para que este tipo de situaciones no se produzcan en los más pequeños ni terminen siendo un problema en el futuro.

 

El ejemplo de los padres para evitar las malas acciones

De nada serviría que regañásemos a nuestros hijos por quitarle un juguete a algún amigo o por haber robado algún material de la escuela, si después nosotros como padres y adultos, presumimos de cosas tan pueriles como que un camarero nos haya devuelto dinero de más con la cuenta. Es de vital importancia el comportamiento que unos padres le muestren a sus hijos, mucho más que recurrir después a la excusa de que los niños se han visto rodeados de malas influencias de su edad.

La educación empieza en casa y de ella dependerá, en buena medida, el comportamiento que los niños vayan demostrando en su día a día.

Es probable que actitudes como la de robar solo sean cosas puntuales derivadas de una falta aún de valores en la infancia y del desconocimiento, pero los adultos podemos hacer mucho para que cosas como el robar, no se conviertan en actos persistentes y recurrentes.







Autor: Bosque de Fantasías

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