Motivos por los que los niños pueden comenzar a mentir

Lo habitual es que en la educación de los niños se hayan quedado grabadas muchas de las actitudes, normas o comportamientos de los padres con respecto a ellos. Por eso es muy importante analizarnos cada día en torno a lo que estamos haciendo para averiguar si, aquello que hacemos, nos conduce hacia donde en realidad queremos llegar. Es decir, que si lo que queremos es que los niños se comporten de una determinada manera no podemos caer de manera continuada en contradicciones o en conductas erróneas o poco recomendables.

En este sentido, muchas veces los niños comienzan a aprender a mentir en defensa propia y, para ilustrarlo, podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿quién no ha experimentado alguna vez cuando era pequeño ese miedo a confesar que habíamos roto algo aunque fuese sin querer? Y es que en ocasiones, como adultos, llevamos demasiado lejos el lema de acción y consecuencia, atemorizando a los más pequeños con amenazas de castigos o gritos. ¿Quién en un ambiente así podría querer confesar un despiste o un tropiezo?

Los niños, conforme van creciendo, van dándose cuenta de las consecuencias que tienen determinados actos en casa, y eso puede incurrir en que aprendan a desarrollar la mentira, conscientes de que la verdad les traerá consecuencias negativas por las que no desean pasar.

Una de las mejores formas de evitar que esto ocurra es fomentar el diálogo en familia. Y es que, que los niños puedan crecer en un entorno lleno de confianza y seguridad, es fundamental para que no tengan miedo nunca a enfrentarse a la realidad y asuman el hacerlo como algo normal.

Nuestra actitud como padres y madres es fundamental en este tema de las mentiras, y a continuación os anotamos algunos habituales errores a evitar.
 


 

Actitudes a evitar como padres con respecto a las mentiras de los niños

  • No apliques un sistema educativo demasiado estricto ni autoritario, ya que esto solo generará en los niños miedo y ganas de esconderse y de huir de la realidad.
  • Delimita bien tu escala de valores y no te muestres decepcionado por cosas materiales que no tengan verdadera importancia, o los niños sentirán que han fallado a sus propios padres a la mínima.
  • Los niños tienen una memoria bastante frágil, lo que puede dar lugar a situaciones en las que parezca que mientan sobre una determinada situación. Ten cuidado en estos casos pues, muchas veces, los niños no recuerdan bien los hechos y pueden pensar que su mentira es una verdad como una casa.
  • Si te das cuenta de una mentira de forma clara, analiza qué tipo de mentira es y no regañes ni recrimines una mentira piadosa, pues este tipo de mentiras forman parte muchas veces de las reglas de compromiso social que se van adquiriendo con el tiempo y los adultos somos los que más las utilizamos. Sé consecuente.

Hazles comprender a tus hijos que afrontar la realidad es positivo y humano, y que no son “niños malos” por haberse equivocado o haber cometido un error.







Autor: Bosque de Fantasías

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