Botiquín casero cuando hay niños

El botiquín casero cuando hay niños, al igual que en el caso del botiquín para adultos, debe estar compuesto de ciertas cosas básicas, digamos “de primera necesidad”, el resto siempre lo solicitaremos en la farmacia por prescripción de nuestro médico o, en este caso en concreto, del pediatra de nuestro peque, nunca por nuestra cuenta.

 

¿Qué debe contener un botiquín casero para niños?

  • Termómetro. Imprescindible para controlar la fiebre e indicarla a su pediatra si es necesario. Los de toda la vida, de mercurio, son fiables y seguros, pero ya van quedándose en desuso porque otros más modernos, digitales, resultan para la mayoría de padres más cómodos y precisos a la hora de obtener una temperatura lo más exacta posible. Comprad el que más os guste y con el que os resulte más sencillo medir la temperatura.
  • Medicamentos para la fiebre, la inflamación y el dolor. Antitérmicos, antiinflamatorios y analgésicos. Los más habituales son el paracetamol y el ibuprofeno. Éstos productos se comercializan con diferentes nombres (Apiretal, Febrectal, Dalsy…) y presentaciones (supositorios, jarabe, gotero, …); a la hora de administrarlos la elección dependerá de la edad/peso del menor y del tipo de malestar que queramos aliviar. Siempre en la dosis/frecuencia indicada por su pediatra. Respetar también la duración del tratamiento establecida por el médico.
  • Antisépticos, productos específicos para limpiar, desinfectar y curar heridas. Agua oxigenada, suero fisiológico, polividona iodada (el famoso Betadine, por ejemplo), clorhexidina (Cristalmina), etc. Tened en cuenta, igualmente, la edad del menor a la hora de usar este tipo de productos, consultar con el médico o farmacéutico; necesitaremos además gasas estériles, vendas, esparadrapo, tijeras, pinzas y tiritas.
  • Alcohol al 70%, nos será muy útil para las curas del cordón umbilical.
  • Pomada para aliviar y tratar en primera instancia las quemaduras leves.
  • Pomada o loción para tratar las pequeñas rozaduras e irritaciones de la piel.
  • Aspirador para la mucosidad (sacamocos).
  • Suero fisiológico. Nos servirá para realizar lavados nasales y oculares. Los envases en monodosis son muy prácticos.
  • Suero oral. Indispensable para rehidratar a nuestro peque en caso de vómitos o diarrea.
  • Medicamento para aliviar las náuseas y vómitos.
  • Pomada para tratar las picaduras de insectos.
  • Una bolsa especial para el congelador, que nos será muy útil para aliviar el dolor y evitar la inflamación en golpes (chichones, cardenales,…).
  • Las medicinas específicas en caso de que el niño padezca alguna enfermedad crónica (insulina, antihistamínicos, broncodilatadores, etc.).

 


 

Recomendaciones importantes a la hora de organizar un botiquín casero para niños

  • Organizar un segundo botiquín siempre que se vaya a iniciar un viaje.
  • Colocar el botiquín en un lugar al que los niños no puedan acceder, protegido de la luz solar, el calor y la humedad.
  • Organizar los productos de forma que sean visibles y fácilmente accesibles; que toda la familia conozca lo que contiene el botiquín y el uso correcto de cada medicamento.
  • Vigilar periódicamente las fechas de caducidad.
  • Reponer todo aquello que se agote.
  • Antes de adquirir cualquiera de los productos básicos para el botiquín consultar siempre al pediatra o farmacéutico por la formulación más apropiada, la mejor vía de administración, sus interacciones (si es que el niño está tomando cualquier otro medicamento) y la dosis más apropiada para la edad y el peso de nuestro hijo. Preguntad también sobre los posibles efectos secundarios.
  • No almacenar en el botiquín los medicamentos que el niño haya tomado por un problema en concreto (una infección bacteriana, por ejemplo) para administrárselos de nuevo por nuestra cuenta. Siempre debe indicarlo su pediatra y puede que la siguiente vez no necesite lo mismo.
  • En el botiquín incluir también la tarjeta sanitaria del menor, por si necesitamos cogerla de inmediato para acudir a urgencias.

 

Y por último, aunque los primeros auxilios son una ayuda estupenda, no sustituyen la visita a la consulta, y mucho menos en caso de traumatismos, cortes profundos, heridas con grave riesgo de infección, quemaduras, reacciones alérgicas, empeoramiento de cualquier problema crónico, etc.

Debemos vigilar siempre la evolución en la toma de cualquier medicamento e informar de los posibles efectos adversos que se observen al especialista.







Autor: Bosque de Fantasías

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