4 métodos comunes entre padres de adolescentes que no funcionan

Los años de la adolescencia tienden a fomentar el miedo, sobre todo el miedo al fracaso y al rechazo. Es por ello que la mayoría de los adolescentes son tan retraídos y solo se sienten a gusto en sus propios grupos.

Es una opinión común de padres con hijos de esta edad el pensar que la adolescencia es la peor de todas las etapas de los hijos, pero esto no es así en realidad, cada etapa tiene sus problemas y sus gratificaciones. No hay que olvidar que la adolescencia es una etapa de crecimiento físico y, sobre todo, emocional.

Así que, naturalmente, es difícil averiguar la mejor manera de lidiar con nuestros hijos a  una edad tan llena de hormonas y sentimientos. Y muchas veces acudimos a métodos anticuados, contraproducentes y equivocados a la hora de educar a nuestros hijos. Veamos algunos que no funcionan.

 

Métodos que no funcionan

  • Sermón: Muchos padres creen que la llegada a la adolescencia es la llegada también del sermón a su relación con su hijo, porque los padres somos mayores, hemos vivido más y sabemos que es lo mejor para ellos. Esto que nos parece natural a nosotros, a los ojos del adolecente –que se siente mayor y se las sabe todas- es un fastidio. La relación con nuestros hijos debe ser fluida y basada en el respeto. Si él piensa que solo hablamos nosotros, no nos mostrará ningún interés.
  • Padre-gestión: Tomemos el ejemplo de los deberes. Le marcamos la hora en que deben hacerlos y durante el tiempo que lo realizan interrumpimos dos o tres veces comprobando que no está chateando o hablando por teléfono. Le gestionamos su tiempo, pero con esto solo le quitamos poder de decisión y le mermamos su autoconfianza. A estas edades lo mejor es apostar por la autogestión dándole libertad para planificar y desarrollar sus actividades, ya que esto le ayudará a complementarse y subir su autoestima.

 


 

  • Sobreprotección. Se hace con las mejores intenciones, pero los mimos privan a los niños. Nuestro hijo ha crecido y aunque él quizás siga exigiendo esa figura de padre y madre de años atrás, debemos ayudarle a crecer. Tenemos que inculcarle iniciativa, que pierda miedo a equivocarse y asuma y tome responsabilidades, ya es tiempo de hacer las cosas por sí mismos. Sobreproteger a los hijos para que no cometan errores, significa que nunca sabrán de lo que están hechos y de lo capaces que son si se lo proponen.
  • Puño de hierro: Todo acto tiene su consecuencia y su castigo. El palo y la zanahoria. Una estrategia muy común en padres de niños adolecentes, pero la más equivocada de todas.

 

Claro que esta edad asusta y mucho. Nuestros hijos se han hecho grandes, les ha cambiado la voz, se han desarrollado y viven en su mundo, y no queremos que se nos vaya de las manos la situación. Pero este enfoque autoritario no permite a los adolescentes pensar por sí mismos y ello les puede conducir a la ansiedad y al retraimiento. Tenemos que trasmitir a nuestros hijos disponibilidad y confianza absoluta.

Ser un padre disponible tiene muchas ventajas ya que tanto padres como niños disfrutan de su relación más. Los adolescentes también son más comprometidos y más propensos a escuchar los puntos de vistas de los padres.

En conclusión, hay que recordar que hay elementos en la vida de nuestros hijos que no podemos controlar, por lo que es mejor dejar de lado el autoritarismo y empezar a crear una relación de confianza, disfrutando más de nuestro  tiempo ellos.







Autor: Bosque de Fantasías

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